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Paloma y Cepeda se ganan el centro; Abelardo es pólvora mojada
Que De la Espriella sea el Rodolfo Hernández de 2026 y eso sea una tragedia o una comedia, la historia lo dirá.
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30 de mar de 2026, 01:59 a. m.
Actualizado el 30 de mar de 2026, 01:59 a. m.
Todas las encuestas después de las consultas de marzo reflejan unas tendencias importantes. La obvia, que Iván Cepeda mantiene su electorado duro del 35 % y derrotaría a todos en segunda, menos a Paloma Valencia, con quien empata. La segunda, el impresionante ascenso de Paloma, no obstante a la agresiva campaña que la ultraderecha y la extrema izquierda han lanzado contra ella y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo. La tercera, que Abelardo de la Espriella perdió del todo la capacidad de ganarle a Cepeda, el tigre ganador es una quimera, literalmente.
Pero hay otra tendencia que explica todo lo anterior. Tiene que ver con la forma en que se definirían el centro y los indecisos según los contendores. Paloma está sumando aceleradamente respaldo de esos dos grupos, que en un escenario Cepeda-De la Espriella, apoyarían a Cepeda, no a Abelardo.
Como dijo un conocido del Pacto Histórico, para elegir a Cepeda hay que elegir a De la Espriella. Frenar el ascenso de Paloma Valencia es un deseo compartido por la izquierda y la ultraderecha.
La encuesta de Guarumo divulgada el sábado dice que, en una confrontación Cepeda-De la Espriella, el candidato oficialista ganaría por casi 9 puntos. Enfrentado con Paloma, empataría dentro del margen de error, apenas 3 puntos de diferencia.
La clave está en cómo se movieron los indecisos en segunda vuelta entre enero y febrero. Si los candidatos son Cepeda y De la Espriella, el primero pasó de 39 % a 44,9 %, casi 6 puntos, mientras que De la Espriella sube tan solo 1,2 puntos. El voto indeciso bajó 7 puntos, es decir, que frente a esa hipótesis se mueve hacia Cepeda con una diferencia de 6 a 1.
Pero si la contendora de Cepeda es Paloma Valencia, las cosas son muy diferentes y tiene un riesgo de perder como resultado del empate técnico. Cepeda sube 2,5 puntos para llegar al 43,3%, mientras que Paloma Valencia sube 13,6 puntos, pasando del 26,4 % al 40 %. Correlativamente, los indecisos pasan de 32,8 % a 16,7 %, una diferencia de 16 puntos, de los cuales Valencia recoge 13 y Cepeda 3.
Los resultados muestran que la mayoría de los uribistas que están hoy con Abelardo regresarían a casa para apoyar a Paloma en segunda; si se trata de De la Espriella, una gran parte de los respaldos de Valencia no pasarían al candidato de ultraderecha, prefieren abstenerse, votar en blanco o hasta votar por Cepeda.
La apuesta del Pacto Histórico es tener a Abelardo de la Espriella de contendor en segunda. La estrambótica campaña ultraderechista no está movilizando respaldo entre el centro y los indecisos, que, frente a la verbosidad y el estilo opulento y ostentoso del abogado, se sienten mejor acogidos en la calma chicha de Cepeda o prefieren irse a ver ballenas. A muchos el cuento de la alianza ciudadana y popular que invoca recientemente el abogado para barnizar la falta de apoyos políticos, les suena tanto a Gustavo Petro que no les genera confianza.
Hace poco, De la Espriella sacó del cubilete que hace cuatro años Rodolfo perdía en las encuestas y terminó pasando a segunda. Imposible un cuento más chimbo, pues Hernández era el candidato que salía de atrás para imponerse en primera al de la derecha tradicional; la historia de Abelardo es la del puntero que va perdiendo fuerza y pasa a ser la opción perdedora en segunda. Hoy la que salió de atrás es Paloma.
Pero supongamos que estamos frente a la ironía de la historia, que tiende a repetirse unas veces como tragedia y otras como comedia. Gustavo Petro le ganó al ‘outsider’ que hablaba sin parar y decía cosas muy contundentes; era el empresario rico sin organización política, aunque llenaban plazas en todas partes, según él, con sus propios recursos. Cualquier parecido…
Dato mata relato, dicen ahora. El relato es que Abelardo es un tigre ganador. El dato es que Cepeda lo derrota. La pólvora mojada de la Espriella es lo que necesita la izquierda para que la historia se repita y, una vez más, un supuesto outsider de derecha le conceda a Gustavo Petro su deseo de un segundo y consecutivo gobierno progresista. Que De la Espriella sea el Rodolfo Hernández de 2026 y eso sea una tragedia o una comedia, la historia lo dirá.

Abogado
6024455000




