Columnista

El acoso sexual en el trabajo

El cuidado de las normas laborales y penales implican sumo cuidado con cualquier exaltación a la inteligencia o al físico de alguien.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Eduardo José Victoria Ruiz.
Eduardo José Victoria Ruiz. | Foto: El País.

29 de mar de 2026, 12:50 a. m.

Actualizado el 29 de mar de 2026, 12:50 a. m.

Intenso el intercambio de opiniones sobre el acoso sexual en medios de comunicación. Hay de todo en los mensajes: justa manifestación de las víctimas, oportunismo político, venganza contra los comunicadores, condenas precipitadas; en fin, las lecciones son muchas y compartiremos reflexiones producto de una larga vida laboral.

Parto de que es un asunto que no se debe tratar con mojigatería; uno de los primeros consejos que recibimos cuando íbamos a liderar equipos fue “jamás se debe meter el pipí en la nómina” y cada día es más válido, pero también es frecuente que la interacción laboral termine generando momentos de solidaridad, admiración, confianza, que hace que más de una vez miremos a una jefe o a una subalterna con ojos diferentes al plano laboral.

Un comentario inteligente, esa solución impensable, una sonrisa en medio de una crisis, la descarga de humor, hacen que descubramos aquel ser humano afín y no solo a un buen trabajador. Así se va generando un vínculo que muchas veces termina en noviazgos, matrimonios, affaires irrepetibles o tragas eternas. Lo prudente es no tenerlo, lo frecuente es que suceda, lo repudiable es el acoso.

El pecado no es conquistar, es acosar. El encanto del amor y del sexo es la entrega voluntaria de sentimientos y cuerpos. El acoso incorpora chantaje, miedos, conveniencias, que deforman completamente la interacción.

No hay romances ocultos en el trabajo. Nada más difícil que tapar la deferencia, la admiración, los detalles. Otras veces es motivo de orgullo ser pretendido por alguien especial en el trabajo. En ocasiones, las confidentes terminan siendo las delatoras del romance. Así que siempre se corre el riesgo…

Del piropo al acoso. Un piropo, entendido como un elogio, usualmente gracioso, a la compañera de trabajo, puede ser la primera prueba de un supuesto acoso. El cuidado de las normas laborales y penales implican sumo cuidado con cualquier exaltación a la inteligencia o al físico de alguien. Hoy, lamentablemente, todo puede ser tomado en contra. Además, las grabaciones, los videos, los pantallazos, la nube, hacen que una conquista pueda ser convertida en acoso. La tecnología hizo que muchos dejaran de conquistar adecuadamente con cenas, flores o conversaciones ricas, reemplazándolas por mensajes directos al WhatsApp o, incluso, con textos de contenido sexual, sin comprender la psicología y el respeto por el destinatario.

Las conductas de los jefes permean las organizaciones. El ejemplo es poderoso y el mal ejemplo es un cáncer de rápida reproducción. Un jefe madrugador seguramente motiva a varios a llegar temprano, pero un jefe acosador sexual se vuelve un asqueante inspirador que termina afectando transversalmente la dignidad de las mujeres y deteriorando el clima laboral al pretender que los subalternos terminen siendo trofeos de caza.

La gloria del poder y la fama son directamente proporcionales al infierno del desprestigio. Muchos poderosos se creen intocables por sus condiciones de famosos, bien relacionados o poderosos económicamente. Todas esas miradas desde abajo lo juzgarán inmisericordemente cuando su conducta sexual inapropiada se hizo pública. Juan Carlos de Borbón, Bill Clinton o Dominique Strauss-Kahn, presidente del FMI, vivieron los peores días por esta razón.

El recuerdo. Jefe inolvidable es aquel que se recuerda por la forma como dirigía y motivaba los grupos. Hombre o mujer inolvidables son aquellos que dejaron huellas en nuestras vidas por su capacidad de conquistar y compartir. Pero si básicamente fuiste un abusador y acosador valiéndote de tu cargo, no te recordarán como hombre, mujer o jefe, sino como aquel ser despreciable que pasó por la vida de las personas y las instituciones como una rata con poder.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas