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Un triunfo que no se apaga

La lucha electoral la perdieron ese mismo día. Cuando el señor Petro rechaza las actas de preconteo

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Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

5 de jun de 2026, 01:36 a. m.

Actualizado el 5 de jun de 2026, 01:36 a. m.

Leí en la biografía de Konrad Adenauer una frase de psicología profunda en la que decía: “Si en una reunión cualquiera de política o de negocios alguien se enoja y se levanta, ese ha perdido.” La recordé cuando el domingo pasado el señor Cepeda, hecho el preconteo, furioso insultó al ‘Tigre’ De La Espriella. En las encuestas siempre había ganado el candidato comunista, que ahora perdía. Y le dijo al ‘Tigre’ cosas tan agresivas y violentas, que un estadista responsable no dice.

Por supuesto había perdido la batalla él, al igual que el primer mandatario señor Petro, quien también estaba furioso y despotricando. La lucha electoral la perdieron ese mismo día… Cuando el señor Petro rechaza las actas de preconteo y además cuando llega a decir después que él mismo enfrentaría la segunda confrontación electoral.

Ambos perdieron y el mundo lo sabía y reconocía expresamente a través de una comisión internacional visitante y observadora de muy alto nivel, que permanecerá en Colombia hasta después de la segunda vuelta. Trump, a su vez, hace explícito reconocimiento de De la Espriella como triunfador. Esto ocurre cuando Cepeda y Petro, desvariando y furiosos, saben que han perdido y tratan de enredar con amenazas dislocadas. Petro llegó a decir que él mismo enfrentaría la segunda vuelta, lo que supondría que renunciara a los pocos días que le quedan de mandato.

El señor Petro gastó todo el dinero que pudo del Estado para que se movilizaran fuerzas en distintas ciudades de la Costa Atlántica en las últimas semanas antes de las elecciones, donde hubo de cuenta del erario buses incontables y tamales y regalillos, para que se pudieran oír los autoelogios de su personalidad narcisista. Y el arrullo de un discurso crudo y acomodaticio, en el que se adormece por horas de infatuación.

Cepeda ha perdido lejos ante el abogado costeño. Él -el camarada-, que en las encuestas llevaba una delantera que fue desapareciendo con los hechos. A esta pérdida se suman los setecientos mil votos del domingo pasado con que lo superó el odiado De la Espriella, a quien le sueltan los perros de la ignominia, calumniándolo y vituperándolo. Ganó limpio el costeño, lo certifica el mundo civilizado. O sea que la diferencia trasciende el millón de votos, contando la ventaja que llevaba -Cepeda- y que se quedó perdida entre los árboles.

¿Qué piensa en verdad hacer Petro? Por supuesto es capaz de todo. Él ha sido el jefe de la campaña Cepeda, sin que la Comisión de Acusación se haya movido en ningún lado. Se olvidan sus miembros que pueden cometer el delito de prevaricato, que nadie mueve, ni siquiera el auspicioso Procurador, ni la propia Cámara de Representantes que soporta paciente el paso de los días.

Petro entretanto abusa en todos los sentidos y habla de constituyente para que se le permita el regreso al poder, que lo halaga con sus sacos finísimos que acompaña con un bluyín ajado y medio roto en las rodillas, para que la gente piense que todavía es un muchacho que puede andar buscando muchachonas o muchachones, que pareciera dar lo mismo. Ah, como dijera alguna vez otro presidente que no quiero mencionar ahora, “los días son del perro, pero las noches son del gato.”

De la Espriella es un costeño bueno, inteligente, organizativo, como se dice, “echao palante”, buen humor y metelón, sin contacto con políticos de la vieja fibra angulosa y adicta al billete. Y sólo durará cuatro años. Por él voté y por él lo haré en junio, y creo que lo hará mucho más que la mitad del país.

Creo además que es del caso aplaudir a la candidata Paloma, a la que admiro y por quien siento el cariño que profesé a su familia, al igual que a Álvaro Uribe, a quien también aplaudo, un caballero estadista que busca el bien de Colombia. Ellos cumplieron su palabra -que se torna sagrada- y anunciaron que votarán por Abelardo. Con esa votación adicional se gana esta agresiva campaña democrática.

No podemos tolerar que un comunismo como el de Cepeda, que viene de la antigua URSS y hoy de Cuba o Venezuela o Nicaragua, llegue a abatirnos a los demócratas colombianos que no somos de extrema derecha, como intentan llamarnos los corifeos de las bodegas que asisten a Cepeda y a Petro, por supuesto todos abusando del presupuesto del Estado, sumido hoy en la deuda pública exterior más grave que hayamos tenido en el inmediato pasado.

¡Qué les importa, si ellos se sienten los dueños de esta patria que no quieren soltar! Debemos entonces defender nuestras tradiciones democráticas y el progreso que dimana de un país en paz, amante del trabajo en busca de su desarrollo, que sin duda ha hecho cambiar la penosa situación de hace treinta años.

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

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