Columnista

Te escucho, pero solo me escucho yo

Escuchar de verdad exige humildad, tiempo y disposición para reconocer que no lo sabemos todo.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Paola Andrea Gómez.
Paola Andrea Gómez. | Foto: El País.

12 de abr de 2026, 01:04 a. m.

Actualizado el 12 de abr de 2026, 01:04 a. m.

En un mundo donde cada vez es más difícil escuchar, nos enfrentamos a una especie que, si bien siempre ha existido, parece estar más vigente que nunca: los que oyen, pero nunca escuchan.

Te consultan, sí; te preguntan, a veces; te involucran, tal vez, pero lo hacen de manera mecánica, protocolaria, antes que intentar una conversación, mientras en su interior solo están escuchando su propia voz.

Ello se evidencia cuando, al terminar tu intervención, o muchas veces antes, interrumpen para hablar de su experiencia, de lo que ya hicieron, crearon, les pasó o les enseñó. Así, dictaminan e invalidan, de una manera habilidosa y profundamente narcisista, lo que acabas de decir o lo que nunca terminaste de expresar.

En ocasiones te piden un consejo, una recomendación; establecen una charla envuelta en una apariencia casi genuina, pero no logran conectarse con lo que estás diciendo. Porque mientras tú elaboras una idea, mientras tú expresas tus argumentos, su mente está procesando una respuesta prematura para lanzarla con contundencia y borrar lo que intentaste expresar.

Y, en caso de que hayas dicho algo distinto a lo que esperan, anulan lo que mencionaste: porque no les sirve, porque no se alinea con lo que están pensando, porque es más cómodo que les digan “sí, tienes razón”, que aceptar la invitación a revisar, cambiar o enriquecer su pensamiento.

Pasa cada vez con mayor frecuencia en todos los espacios de la vida, porque es su manera de habitarla: escucharte, pero en el fondo no escuchar a nadie. Presumen que ya lo tienen todo resuelto, que lo saben todo, y como saben de todo, lo que necesitan es reafirmar su propia voz o simplemente dar cátedra sobre las maneras en que enfrentaron cualquier situación, siempre más valiosas o contundentes que las tuyas, siempre más importantes porque son las suyas.

Los diálogos se vuelven vacíos, inocuos, carentes de una verdadera conexión, y el mundo se va convirtiendo en un lugar donde es preferible autoescucharse, autovalidarse, que permitirles a los demás hacerlo. Y si alguien no está de acuerdo con esa premisa, se aparta, se cancela o se genera un clima adverso a su alrededor.

Esa forma de estar en el mundo borra a los demás y reduce historias distintas a una sola versión. Convierte conversaciones en monólogos, que diluyen las otras voces. Todo pasa por el mismo filtro: lo que yo creo, lo que yo viví, lo que a mí me funciona.

Frente a una realidad que nos confronta con esa tendencia al narcisismo, tan presente en la sociedad, combinado con un sesgo cognitivo de reafirmación en el que solo cabe lo que nos suena a nuestra visión, vale la pena detenerse a reflexionar y aprender a leer las alertas que pueden aparecer en el camino para revertirlas e intentar que las conversaciones sean reales, profundas y basadas en la escucha.

Porque a veces puede resultar más complejo, pero definitivamente mucho más potente construir desde distintas voces, desde la diversidad, desde la posibilidad de abrirse y poder entender y atender lo que se nos comunica. Escuchar de verdad exige humildad, tiempo y disposición para reconocer que no lo sabemos todo. Que la experiencia del otro no compite con la propia, sino que la amplía. Que en las conversaciones abiertas hay muchas más oportunidades que en aquellas en las que esperamos solo que nos digan lo que queremos oír. Ahí está el verdadero reto, en intentar entender antes que imponer y sucumbir al odioso y facilista te escucho, pero solo me escucho yo.

@pagope

Comunicadora Social - Periodista y Docente de la Universidad Autónoma de Occidente. Caleñísima. Con 26 años de experiencia en una sala de redacción. Entiende el periodismo como una pasión, pero sobre todo, como una manera de transformar y servir a la sociedad. Ciudad, paz, género y niñez, los temas que le apasionan.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas