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Es que a los credos les cuesta mucho cambiar. Se aferran a tradiciones creadas por ellos mismos.
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29 de may de 2026, 01:49 a. m.
Actualizado el 29 de may de 2026, 01:49 a. m.
Eres religioso cuando formas parte de un credo, y sigues todo o parte de lo que enseña o prohíbe.
En esa religión, como en todas, hay luces y sombras. Toma lo que sirve y deja lo demás.
Me decía una joven en una terapia: “Yo soy una católica relajadita, muy relajadita”.
Y agregó: “Respeto, pero no comparto un buen número de reglas y prohibiciones”.
En mi recorrido vital y mi servicio como guía son muchos los que son bien relajaditos.
Es que a los credos les cuesta mucho cambiar. Se aferran a tradiciones creadas por ellos mismos.
Un ejemplo es el celibato que causa tantos males, pero la Iglesia para nada piensa en suprimirlo.
Amas si respetas, y te amas si cuestionas creencias que no vienen de Dios y son todas.
Decreta esto con amor y fe: “Dios me amas, te amo y me amo. Tú y yo somos uno. Si vivo en amorosa comunión contigo siento calma en mi alma a pesar de los azares y el infortunio.
Todo eso es pasajero y, con amor verdadero y una fe sólida, lo pesado se torna liviano. La verdad es que todo fluye en paz, cuando me acepto y acepto la realidad sin hacer resistencia.
Por eso medito, te siento y tengo calma y paciencia. Soy consciente de que hay tiempos de desierto. Todo tiene un sentido y puedo ver como perfecto lo que parece malo o imperfecto.
Creo firmemente que tu amado Dios siempre estás contigo, me amas, me bendices y me acompañas. No siento la soledad. Ella no existe cuando creo en tu amorosa y constante presencia. Gracias. Hecho está”.

Conferencista y escritor. Autor de 25 libros, dos de ellos para Mexico. 25 años trabajando medios como prensa, radio y tv. Lleva más de 25 años escribiendo para El País.
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