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Mario Fernando Prado

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Subámonos al Tren

Es que tiene que ver con mejorar la calidad de vida, con la mejora de la autoestima y con la diabólica movilidad, que cada día se pone peor y que será el complemento del MÍO...

1 de diciembre de 2023 Por: Mario Fernando Prado

Agobiados como estamos por las malas noticias sobre nuestra ciudad y la noche que llega porque lo que nos espera está muy distante a los ríos de leche y miel habida cuenta que la platica no va a alcanzar para hacer grandes proyectos, hay una noticia que resulta refrescante y esperanzadora.

Se trata de la cristalización de un sueño que, según me dicen, lleva más de 40 años de espera, de idas y venidas, de sí, pero no; y de toda suerte de trabas, al punto que en más de una ocasión, se ha tirado la toalla con la frustración que ello conlleva.

Pero como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, hay una luz al final del túnel, luego de una lucha contra la incredulidad, la desconfianza y el pesimismo, liderada por un puñado de caleños y caleñas que no dieron brazo a torcer y se empeñaron en sacar adelante un megaproyecto que definitivamente nos va a cambiar la cara.

Es que tiene que ver con mejorar la calidad de vida, con la mejora de la autoestima y con la diabólica movilidad, que cada día se pone peor y que será el complemento del MÍO y evitará su eminente crisis a mediano plazo.

Estamos hablando del Tren de Cercanías que por fin salió de la nevera en donde estuvo años enredado en la paquidérmica burocracia capitalina y en los estudios de los estudios, los no se puede, las factibilidades de las prefactibilidades y que sé yo tantas y tantas trabas.

Pues bien, el panorama ya está despejado. El alcalde Eder y la Gobernadilian, que andan en una, ojalá perdurable, luna de miel, se han puesto la camiseta y juran no quitársela hasta que se coloque la primera piedra. Se trata de una primera parte hasta Jamundí -ciudad dormitorio- con un recorrido de 23 km y un costo de 4,5 billones que pagará el estado en un 70% complementado con la mano al dril de las alcaldías de Cali y Jamundí y la gobernación del Valle.

Para una segunda etapa, se extenderá a Yumbo y Palmira y, ojalá otros municipios aledaños, en un plazo de varios años. Por ello, este primer paso es tan definitivo, que tendrá obstáculos como la invasión del corredor férreo y la galería de Santa Helena que, aprovechando la obra será, intervenida porque ese muladar tiene que erradicarse definitivamente.

Una empresa ajena a la política manejará pulcramente los recursos y habrá una veeduría oficial y privada que garantizaran la transparencia y la agilidad requeridas.

Pero hay más: se tratará de una renovación urbana sin antecedentes en nuestra ciudad que abrirá nuevas posibilidades a lo largo de su recorrido en el que las zonas verdes tendrán magníficos espacios.

Este debe ser un motivo de volver a creer en nosotros, recordando la campaña del filósofo de la publicidad, Hernán Nicholls que acuñó la frase: “Creer en lo nuestro,”, que cobra vigencia para que nos unamos y empujemos con nuestra alegría y optimismo este proyecto en el que Propacífico y otras entidades le están apostando indeclinablemente.

Subámonos al Tren de Cercanías y no dejemos ni permitamos que nos deje el tren del progreso y el desarrollo. Lo bueno está por venir. ¡Gracias, María Isabel Ulloa!

Posdata. Una bofetada para Cali el no haberla incluido en la estrategia de seguridad de la Presidencia de la República y la Dirección de la Policía Nacional que va a favorecer a las ciudades de Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Cúcuta. No olvidemos que Cali es una de las ciudades más peligrosas del mundo y de cada 10 asesinatos que se comenten en Colombia, uno es de nuestra muy querida y atribulada ciudad.

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