La revolución de Mahsa

Octubre 01, 2022 - 11:30 p. m. 2022-10-01 Por: Santiago Cruz Hoyos

Todo comenzó el martes 13 de septiembre de 2022, cuando Mahsa Amini, una joven de 22 años, fue detenida a la salida de una estación de metro de Teherán, la capital de la República Islámica de Irán. La acusaron de transgredir la ley que obliga a las mujeres a cubrirse con el ‘jiyab’ o velo y usar ropa holgada. Quienes la detuvieron hacen parte de una organización cuyo nombre en sí supone un problema para cualquier ciudadano: la Policía de la Moral. Son patrullas que tienen como objetivo hacer cumplir los códigos de vestimenta islámico en público.

Tres días después de la detención, Mahsa murió. Según su padre, Amjad Amini, testigos le confirmaron que su hija fue golpeada por los policías. Su hermano aseguró que, cuando la esperaba afuera de la comisaría, vio salir una ambulancia en donde iba Mahsa hacia el hospital. Los ‘agentes de la moral’ le dijeron que su hermana había sufrido un repentino ataque cardíaco. “Está en coma”. Entre el momento en que la detuvieron, y la llevaron al hospital, apenas pasaron dos horas. Mahsa murió tres días después, el pasado 16 de septiembre. Entonces, comenzó su revolución.

Miles de mujeres iraníes salieron a las calles a quemar sus ‘jiyab’ y a cortarse el cabello en protesta por su muerte y reclamando la libertad de vestirse como quieran. “Que el ‘jiyab’ no sea una obligación sino una elección”, gritaban por todo el país.

El gobierno respondió con una violencia brutal: la cifra de muertos a causa de la represión se acerca a 100, según la ONG Irán Human Rights (IHR), que aseguró tener videos y certificados de defunción que confirman que los fallecidos recibieron balas de las autoridades iraníes.

“Las familias se vieron obligadas a enterrar discretamente a sus seres queridos por la noche y recibieron presiones para no celebrar funerales públicos. Muchas familias fueron amenazadas con consecuencias legales si le daban publicidad a las muertes”, dijo Irán Human Rights (IHR) en un comunicado replicado por las agencias de noticias.

Quienes están en las calles son sobre todo jóvenes. Lo que reclaman en el fondo es el derecho a elegir, en un país que en pleno 2022 pareciera suspendido en un tiempo muy lejano, con leyes absurdas que a nadie se le ha ocurrido reformar. La antropóloga musulmana Karonlains Alarcón Forero recuerda que los jóvenes iraníes han logrado viajar a estudiar a otros países gracias a becas e intercambios estudiantiles, y esa apertura les permitió conocer otras formas de vivir a las cuales no tenían acceso y hoy reclaman. No se trata de llevar o no un velo, se trata de decidir sobre la propia existencia sin que un policía los persiga.

“El ‘jiyab’ no es para resguardar la belleza de la mujer. Es una idea que los árabes han popularizado, que es como una cápsula, un envoltorio, para cubrir, esconder, esa belleza. Por el contrario, el velo y la manera en que lo usamos resalta nuestra belleza”, explica Karonlains.

Y agrega: “El ‘jiyab’ es simplemente una manera para que te reconozcan como musulmana, representa nuestra identidad, una reivindicación de nuestra ciudadanía de fe. Nos cubrimos por pudor, para que nos reconozcan como musulmanas y por nuestra relación con Alá, obediencia a sus mandatos. Por eso no estoy de acuerdo en que se imponga el velo por algún Estado. Debe ser una decisión de la mujer usarlo o no. Si lo imponen, cumples tu relación con la sociedad, con lo que pide la sociedad, pero no se cumple la relación consigo misma y se impide la obedecía a Alá”.

La revolución de Masha parece no tener vuelta atrás. Se esperan cambios profundos tras las protestas. Las mujeres están decididas a lograrlo. No solo queman los velos, sino algo mucho más trascendental: se cortan su cabello, un tijeretazo en público sin ningún glamour. En Irán, explica Karonlains, el cabello de la mujer es de suma importancia.

Representa la feminidad, la belleza, la mujer idealizada. Cortarlo es decir: yo no soy esa mujer que se idealiza. Cortarse el cabello, en el contexto de Irán, es decirle no al matrimonio, decirle a la sociedad no quiero ser madre y esposa, quiero ser otra, deportista o artista, lo que en ciertos espacios está prohibido. Cortarse el cabello es declararse en contra del destino que se les ha impuesto a las mujeres.

Sigue en Twitter @ santiagoch82

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