El reloj del fin del mundo

Agosto 20, 2022 - 11:35 p. m. 2022-08-20 Por: Santiago Cruz Hoyos

Hay un reloj del fin del mundo ubicado en un edificio de Nueva York, otro está en Seúl, otro más en Glasgow y otro en Berlín. Todos marchan hacia atrás. Según las cuentas del reloj, al mundo le quedan 6 años y 334 días para tomar medidas, o de lo contrario el calentamiento global terminará acabando con la Tierra.

El reloj inició su cuenta regresiva en septiembre de 2020, después de que artistas y científicos lo instalaran en Nueva York. La idea era crear conciencia sobre el momento en el que se encuentra la humanidad, una emergencia climática, en la que por lo menos queda tiempo, esos casi siete años, para evitar lo que los científicos pronostican en caso de seguir todo como está: que la temperatura del planeta aumente 1,5 grados centígrados, lo que sería un punto sin retorno en el que los impactos climáticos serían irreversibles. Para evitarlo, el planeta necesita reducir sus emisiones actuales de gases de efecto invernadero a cero (en máximo siete años) y reemplazarlas por energías limpias.

“El proyecto se centra en una herramienta simple: un reloj que cuenta regresivamente la ventana de tiempo crítica para alcanzar cero emisiones (nuestra fecha límite). Al mostrarnos lo que debemos hacer, y para cuándo, el reloj ubica en primer plano nuestra atención sobre lo que está ocurriendo y llama la atención del mundo sobre la urgencia de actuar ya”, dice Cimate Clock, la organización que lo instaló.

El movimiento está haciendo un llamado para instalarlo en todas las ciudades posibles. “Si nuestra especie quiere sobrevivir, necesitamos un recordatorio público constante de nuestra fecha límite climática, ¡en todas partes! No debemos fingir que tenemos más tiempo del que tenemos”.

Las noticias más recientes parecen darle la razón. El gobierno británico declaró el ‘estado de sequía’ en buena parte de Inglaterra, lo que implica restricciones en el consumo de agua. Según los científicos, las olas de calor que ha vivido Europa en este 2022 “tenderán a multiplicarse y prolongarse debido al calentamiento global”.

Un estudio del Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Estados Unidos, advirtió por otra parte que las plataformas de hielo de la Antártida se están derritiendo más rápido de lo calculado a raíz del cambio climático, lo que aumentará el nivel del mar. E Irak, el Jardín del Edén mencionado en la Biblia, ahora es un desierto tras tres años de sequía. Según la FAO, estos humedales, declarados Patrimonio de la Humanidad por su biodiversidad e historia, son una de las zonas más afectadas en el mundo por el cambio climático. “Los bajos niveles de agua son históricos”.

Por fortuna, la cuenta regresiva del reloj climático está siendo efectiva para que los líderes políticos tomen medidas. En EE.UU., el presidente Joe Biden acaba de firmar un proyecto para invertir 370 mil millones de dólares en energías limpias. De aprobarse en el Senado, sería la mayor inversión en la historia del país para el clima. El proyecto incluye 7.500 dólares en créditos fiscales a cada ciudadano estadounidense que compre un carro eléctrico. Los que instalen paneles solares en sus casas y empresas tendrán un subsidio del 30% de las obras. Los recursos también se destinarán a cuidar los bosques de los incendios y reducir las emisiones en por lo menos un 40% para el año 2030.

En Colombia, el presidente Gustavo Petro acaba de anunciar que pedirá a los países ricos y a las grandes empresas pagar a los campesinos e indígenas por cuidar la selva amazónica y recuperar las zonas deforestadas. El Amazonas almacena el equivalente a cinco años de las emisiones de carbono que causan los humanos, pero entre enero y abril pasado se deforestaron 1.954 kilómetros de selva en el lado brasileño; tres veces la extensión de Cali.

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