Columnistas
Por una agenda empresarial detonante
Por fortuna, todos se están activando con la esperanza de un gobierno que entiende el papel del emprendimiento y la libertad de empresa.
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31 de oct de 2026, 01:39 a. m.
Actualizado el 31 de oct de 2026, 01:39 a. m.
Una economía cuyos agentes estaban en modo de supervivencia, para defenderse de la brutalidad a la que se vio sometida en los últimos cuatro años, produjo como efecto perverso desaparecer de la agenda prioritaria nacional temas fundamentales, que son indispensables retomar con urgencia.
El estancamiento de nuestras empresas, cuyo crecimiento es mínimo, impone poner en marcha políticas públicas efectivas que rompan diques para lograr una verdadera cascada de desarrollo y salir de la mediocridad, de una vez por todas. El análisis sobre el cambio en el tamaño empresarial, que pusimos en marcha hace un lustro en Confecámaras, muestra que solo un 3 % de las empresas se mueven de pequeñas a medianas o grandes. Ello nos condena a ser un país de empresas enanas.
De otro lado, está probado que el crecimiento del país solo es posible si nuestras empresas crecen y el Estado las provee de reglas de juego claras. Por ello es tan importante la declaración del gobierno de que se propone llevar al país a crecer un 6 % sostenido en su cuatrienio.
Para lograrlo, requerirá convocar a tanques de pensamiento tipo Fedesarrollo, universidades, gremios, empresarios, instituciones sociales y regiones, ojalá alrededor del Sistema Nacional de Competitividad, que ha sido una constante en el tiempo, para que todos pongan y asuman sus tareas, pero con coordinación e indicadores de resultado.
Por fortuna, todos se están activando con la esperanza de un gobierno que entiende el papel del emprendimiento y la libertad de empresa. Aún resuenan los nutridos aplausos al vicepresidente, José Manuel Restrepo, en el evento de ‘Góndola’ realizado por Fenalco hace pocos días.
El Consejo Gremial Nacional, por ejemplo, acaba de entregar propuestas para el Plan Nacional de Desarrollo de este gobierno en un compendio profundo, concertado entre sus 34 miembros, que representan más del 80 % del producto nacional.
Pero hay más, sobre formalización laboral, que tiene su espejo en la formalización empresarial, la Universidad Externado de Colombia ha llamado la atención sobre una informalidad por encima del 55 % y concluye que es necesario aumentar la calidad de la educación para disminuir la brecha de quienes tienen estudios de posgrado (solo un 11 % informales) frente a los que carecen de estudios (casi un 95 % de informales). Para ello sugiere que se amplíe la educación dual. Y el ministro de Desarrollo, Mauricio Gómez, gestiona en el Congreso un proyecto de simplificación de trámites que debería facilitar empresas formales.
A su turno, Anif propone insistir en mecanismos de financiación empresarial, para convertir ahorro en inversión, similares a los de Chile, donde la capitalización en Bolsa es del 79 % del producto interno del país, mientras en Colombia apenas es el 22,5 %. Dice que la integración de la Bolsa de Colombia con las de Perú y Chile debería servir para profundizar el mercado y ampliar la base de inversionistas.
Esta es una síntesis de la efervescencia que despierta el nuevo gobierno y de la febril actividad de nuestras instituciones que, después del desierto, sienten la hora de pasar de nuevo a la ofensiva en un país que necesita con urgencia recuperar la confianza y la esperanza.
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