Columnistas

Petro, Cepeda y la ruptura con la tradición democrática de reconocer una elección

Que nunca más nos vuelvan a decir en tiempos de campaña que el petrismo es la “alternativa democrática” porque lo que han demostrado en estas semanas es todo lo contrario.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Fernando Posada
Fernando Posada | Foto: El País

13 de jul de 2026, 01:02 a. m.

Actualizado el 13 de jul de 2026, 01:02 a. m.

Mientras escribo esta columna leo la noticia de que en hora buena el Consejo de Estado inadmitió la demanda con que el equipo del presidente saliente Petro buscaba que se declarara la nulidad de las elecciones de segunda vuelta. ¡Menos mal las instituciones son más fuertes que el capricho de un caudillo de turno!

Esta demanda fue una verdadera payasada con graves efectos y consecuencias sobre la democracia: no hay otra forma de llamar la narrativa del petrismo contra la decisión soberana y legítima de la mayoría de los colombianos. Es un punto muy oscuro para la historia de la democracia colombiana y un momento de profunda vergüenza que un presidente saliente, montado sobre las más débiles teorías conspirativas, haya llegado a este punto de buscar desconocer desde argumentos tan absurdos que la ciudadanía ya ha decidido sobre su futuro.

Pero la historia está lejos de quedarse ahí. Esta semana, el presidente Petro ha subido cada vez más el tono contra su sucesor y también ha perdido cualquier vergüenza a la hora de difundir mentiras y teorías conspirativas sin ningún sustento. El presidente saliente se refirió al presidente electo De la Espriella como “quienes se robaron las elecciones” y ha acusado a sus defensores de ser cómplices del paramilitarismo, bajo una línea argumentativa cada vez más desarticulada y radicalmente cerrada. Qué líder tan irresponsable e incendiario es el presidente Petro al hacer semejante daño a la transición del poder.

En ningún momento esta discusión se ha tratado de si existen afinidades o desacuerdos con el proyecto del presidente electo. Un principio esencial de la democracia es que las diferencias políticas deben ser tramitadas desde la arena institucional y desde la aceptación de las mismas reglas de juego de parte de todos los participantes. Pero esto se vuelve imposible cuando uno de los actores, en este caso el presidente Petro y sus defensores incapaces de cuestionarlo, deja de aceptar las reglas y las decisiones de la democracia. Y lo grave del asunto es que una vez se cruza esa línea tan preocupante, en el futuro desde todas las orillas podrán replicarse esos discursos y la discusión solo se volverá más caótica. Por eso la decisión de Petro y Cepeda será recordada por la historia como una profunda irresponsabilidad.

Entre más pasa el tiempo, más claro queda ante el país que bajo ninguna circunstancia desde el petrismo reconocerán al presidente De la Espriella y que siempre estarán listos para buscar nuevos argumentos para desconocer su elección como presidente. Aquí debemos preguntar qué hubieran dicho desde esa misma orilla petrista si en otro momento la derecha hubiera desconocido a Petro como presidente legítimo, o si lo hubieran hecho ante un escenario de una hipotética victoria de Cepeda. De ‘nazis’ y de fascistas no los hubieran bajado, no cabe duda.

Hoy el país avanza hacia la llegada inaplazable de un nuevo gobierno mientras la administración saliente hace todo para cultivar los odios entre sus electores y hacerle, como ya lo han advertido, ‘invivible’ la gobernabilidad. Petro se escuda en que invitó al presidente electo a una jornada de empalme y transición y que De la Espriella fue quien faltó a su deber democrático de asistir. Pero en esta ocasión el país debe darle la razón al presidente entrante, pues sería una inmensa incoherencia aceptar una reunión con un presidente que insiste en llamarlo un gobernante ilegítimo y que lo acusa de fraude electoral. Lo grave es que entre más pasan los días, más se cierra cualquier posibilidad de diálogo y reconciliación entre las dos orillas más relevantes de la política nacional, lo que vaticina que vendrán cuatro años de aguda tensión.

Y tal vez lo que más desconcierta es que quienes desde el poder deberían garantizar una transición en armonía y con garantías son quienes más hacen todo lo posible por entorpecerla y debilitar a una administración que, así les guste o no, ganó las elecciones bajo el cumplimiento de todas las reglas de juego. Que nunca más nos vuelvan a decir en tiempos de campaña que el petrismo es la “alternativa democrática” porque lo que han demostrado en estas semanas es todo lo contrario. ¡Y lo que falta por ver!

FERNANDO POSADA

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas

Nieves, 12 de julio de 2026.

Caricaturistas

Nieves

Gonzalo Gallo

Columnistas

Oasis