Columnista
Petro: ¿amante o tirador?
Ojalá en la conversación de Petro con Trump, este 3 de febrero, el tema de los grandes amantes no vaya a salir.
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31 de ene de 2026, 11:57 p. m.
Actualizado el 31 de ene de 2026, 11:57 p. m.
Esta semana, el presidente Petro fue abundante en barbaridades a través de trinos y discursos. No se puede ser más falto de tacto cuando, en vísperas de reunirse con el presidente Trump en Washington, usa la palabra ‘secuestro’ para defender al dictador Maduro y saca del cubilete la figura de un tribunal con las tres Américas. Los errores históricos fueron monumentales; torpe e insolente fue inventarse la teoría de una relación sexual entre Jesús y María Magdalena, y ególatra y cero convincente autoproclamarse como ‘muy bueno en la cama’, agregando que “alguien contará lo bueno que allí fui”. Y digo poco convincente porque creo firmemente en el adagio ‘dime de qué te ufanas y te diré de qué careces’.
La historia está llena de presuntuosos que se vendieron al mundo como grandes amantes y ellas, quienes sí tienen la versión real, han confesado la cruda realidad. Hugh Hefner, por ejemplo, el fundador y cabeza visible de ‘Playboy’, admirado personaje de mi generación, conviviendo con las más bellas ‘playmates’ en su mansión de Los Ángeles. Pues Christine Harris, su pareja en 2011, confesó que las relaciones íntimas del fanfarrón no duraban dos segundos y que ni se quitaba la ropa. Aparentemente, se demoraba más en volverse a subir el pantalón que en la acción erótica.
Sobre el apuesto y sexy actor escocés Colin Farrell, Angeline Jerome, quien fue amante suya, dijo: “Se ve impresionante en la pantalla, pero tras la puerta es casi tan salvaje como Mickey Mouse. Tal vez ha tenido tantas mujeres porque ninguna se quiere quedar. Él realmente es un desastre en la cama”.
Si Petro escuchara la canción de Carly Simon ‘You’re so vain’ que dice “eres tan vanidoso y todas las chicas soñaban con ser tu pareja; probablemente pienses que esta canción es para ti”, no dudo que en su ego delirante reclame ser el inspirador. Alguien le dirá que se la compusieron a Warren Beatty, el mayor seductor de Hollywood, a quien le hicieron cuentas de más de 12.500 noches en diversas compañías femeninas, entre ellas muchas destacadas actrices de su época. De la personalidad y encanto de Beatty hablan ellas, pues entre los atributos del autor está la caballerosidad para no hacer comentarios al respecto.
Si Petro conociera la historia como la garrapatea, fingiendo ser erudito, encontraría que sus discursos y afirmaciones son cercanos a los comportamientos de reyes lujuriosos como Enrique VIII, en Inglaterra, o Felipe IV, en España, quien, a pesar de estar casado con Isabel de Borbón, cortejó a nobles, actrices y hasta monjas, poblando a Madrid de hijos suyos; se calcula que 30, de los cuales solo reconoció a 2. A los demás, “yo no los crié”.
Otro detalle que me lleva a dudar de las calidades horizontales de las que se ufana Petro es que, al evocar sus noches de seducción, según él, inolvidables, dice que es allí donde él piensa y de donde han salido sus trinos más famosos. Si se analizan esos contenidos, llenos de rabia, no son la consecuencia de proezas amatorias, sino de frustrantes desvelos. Cuando el catre se convierte en oficina, el bolígrafo es lo único que queda firme.
Ojalá en la conversación de Petro con Trump, este 3 de febrero, el tema de los grandes amantes no vaya a salir. El duelo de semejantes egos, ambos necesitados de siquiatras y jactanciosos de sus logros en el escritorio y en la cama, terminará mal. Y por las fotos y anécdotas conocidas de deslices de ambos lados, creo que nos ganan la partida.
Por todo lo anterior, en medio de las barbaridades y mentiras del discurso de esta semana, creo que lo del buen amante no fue la excepción. De lo que sí estoy seguro es que más que amante, Petro ha sido tirador, pero de armas subversivas. Hasta sus compañeros del M19 lo recuerdan como mal tirador y personaje gris de ese grupo. Por eso sus discursos ampulosos: para salir del gris.
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