Carranza, 100 años

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Carranza, 100 años

Julio 21, 2013 - 12:00 a. m. Por: Patricia Lara

El próximo martes 23 de Julio, el poeta Eduardo Carranza cumpliría cien años…Lo veo sentado en la biblioteca de la casa del expresidente Carlos Lleras Restrepo, recitando juntos poesía… Lo recuerdo en noches de bohemia alternando a duelo sus poemas recitados por él con los tangos entonados por la voz de barítono de ese otro escritor y amigo que era Pedro Gómez Valderrama. Lo evoco en Barranquilla, en casa de Boris Rosanía, entonces rector de la Universidad del Norte, sosteniendo con una mano un vaso lleno de whisky puro y, con la otra, una hoja escrita a máquina con el último de sus poemas que él nos daba a conocer. Lo veo junto a su hija María Mercedes, la poeta, la amiga...Sí, ¡cómo recuerdo a Eduardo Carranza! ¡Y cómo lo recuerda el país!, en especial a lo largo de este año, en que se celebra el ‘Año Carranza’, por iniciativa de su hijo Juan y por la del Ministerio de Cultura, con la participación de la Biblioteca Nacional, de la que él fue director, y la que editará un libro digital sobre su vida y obra, y con la del departamento del Meta de donde es oriundo (el poeta nació en la finca La Esperanza, situada en Apiay, vereda de Villavicencio).Pero Carranza no sólo fue poeta. Ante todo fue maestro, título que, como lo recuerda Juan Carranza en la semblanza que de su padre escribió para El Tiempo, lo llenaba de orgullo: ‘Juan’ le dijo un día, a propósito de un comentario elogioso que acababa de hacerle un antiguo alumno suyo: “haberme dedicado a enseñar es lo más gratificante y hermoso que me ha pasado en la vida”. Y es que el Maestro Carranza se inició a los 17 años como profesor de literatura en Ubaté; luego lo fue en el Colegio Mayor del Rosario, donde también dirigió la revista del claustro y tuvo como alumno al poeta y novelista Álvaro Mutis, quien dijo de él que “era un iluminado de la poesía” y que “no hay una línea” de sus poemas donde “Eduardo (Carranza) no esté presente”; después fue profesor en la Universidad de Los Andes, en el Colegio San Bartolomé y, finalmente, en el Instituto Caro y Cuervo.De Carranza, el país sabe que fundó en 1939 el movimiento poético Piedra y Cielo, en compañía de Jorge Rojas y de Arturo Camacho Ramírez, entre otros; que fue un “hombre de su época, en todos los sentidos ligados al corazón humano”, como él creía que debía ser el poeta, según escribió su hija María Mercedes en su ensayo ‘Carranza por Carranza’; que fue diplomático en España y allá se hizo amigo del pintor Salvador Dalí; que tuvo multitud de amigos; que fue gocetas a más no poder; pero, ante todo, de Carranza el país recuerda sus metáforas, sus versos que a tantos nos sirvieron de cómplices de los primeros amores; su Soneto a Teresa, “en cuya frente el cielo empieza”; su preciosa evocación de “un domingo sin ti, de ti perdido, (es como un túnel de paredes grises? donde voy alumbrado por tu nombre;? es una noche clara sin saberlo? o un lunes disfrazado de domingo”; su Soneto con una Salvedad, en el que todo está bien: “el Sol, la Luna, la creación entera,? salvó mi corazón, todo está bien”; O ese otro gran poema suyo, Es Melancolía, con su comienzo electrizante: “Te llamarás silencio en adelante. Y el sitio que ocupabas en el aire se llamará melancolía”.Sí, ¡cómo vale la pena recordarlo, maestro querido!

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