Suicidio en primavera

No tiene ningún sentido político la insistencia en hacer algún tipo de...

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2 de may de 2015, 12:00 a. m.

Actualizado el 19 de abr de 2023, 11:10 p. m.

No tiene ningún sentido político la insistencia en hacer algún tipo de consulta constitucional sobre el proceso de paz en las elecciones regionales de octubre próximo. Por el contrario, la imposibilidad jurídica de hacerlo puede convertirse en una oportunidad para que los partidos que apoyan al Gobierno obtengan mejores resultados en las urnas. La razón es sencilla: las elecciones para alcaldes, gobernadores y corporaciones públicas municipales y departamentales, son eso precisamente: elecciones regionales, en las cuales no se debaten temas nacionales, como lo es el proceso de paz, sino las necesidades y aspiraciones concretas de cada comunidad.A cualquiera se le ocurre que a un ciudadano de Cali, por ejemplo, le parecería más importante saber qué piensa hacer un candidato a la Alcaldía en temas como la seguridad urbana, la movilidad, los impuestos municipales o el costo de los servicios públicos, que si está de acuerdo o no con que los jefes guerrilleros vayan a la cárcel. Y lo mismo sucede en Bogotá, donde esos temas ocupan desde ya la agenda de la ciudad. Así que si se le quita el elemento perturbador de convertir esas elecciones en una especie de plebiscito para el Gobierno sobre el tema de la paz, se le daría a éste la oportunidad de recuperar el resto de su agenda y defender sus realizaciones en las regiones. Con el agravante de que los temas críticos del proceso están por negociar, existe gran desconfianza sobre las verdaderas intenciones de las Farc, y las negociaciones no pasan por un buen momento ante la opinión pública. Así que si se consulta a los colombianos sobre un tema que se conoce poco, que no es una necesidad sentida prioritaria del grueso de la población, y sobre cuyos resultados hay una justificada incertidumbre, el Gobierno podría sufrir una derrota electoral, o la oposición tener un triunfo desproporcionado frente a su estructura política regional. Sorteado el asunto de las elecciones regionales, ya habrá tiempo para encontrar algún mecanismo de ratificación electoral de los acuerdos si es que se insiste en ese punto.Con un elemento adicional nada despreciable. La oposición política está centrada en el tema de la paz. Si ese no es el tema principal de las elecciones regionales, el Centro Democrático y los grupos de ciudadanos que no están de acuerdo con el proceso de paz, perderían su principal bandera electoral. El Centro Democrático en particular, que es un partido caudillista, tendría que entrar a defender con sus escasos dirigentes regionales los temas de interés para departamentos y municipios, y contarse de verdad en las urnas, lejos de las emociones encontradas que produce su único líder. El Gobierno ha entendido la urgencia de obtener resultados en La Habana. Ello depende más de que se revisen las condiciones de la negociación y se acentúe hasta un punto crítico el actual desequilibrio militar entre las fuerzas armadas y las Farc, que del establecimiento de plazos concretos. Meterle a ese complejo acuerdo un factor electoral, con fecha fija, es no sólo acabar de enredarlo, sino sobre todo, poner en riesgo el resultado de unas elecciones donde lo que se debe evaluar es el trabajo real que ha realizado el gobierno en las regiones en los demás asuntos públicos. El tío Baltasar dice que es allí donde debe centrarse el debate electoral de octubre porque lo contrario sería suicidarse en primavera.

Abogado especializado en Ciencias Socioeconómicas. Ha sido embajador de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, Cónsul General de Colombia en el Reino Unido, Gerente Regional de la Caja Agraria y Secretario General de Anif y de la Universidad del Valle.

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