Granja Tarapacá

Granja Tarapacá

Junio 24, 2019 - 11:45 p.m. Por: Miky Calero

Esta granja es diferente de las otras ya que es un proyecto de vida que beneficia a personas con condiciones distintas, especiales, que no encuentran fácilmente un espacio digno en una sociedad de personas ‘normales’... ellos son diferentes.

A este lugar que queda en las afueras de Cali van a compartir experiencias, aprender cosas como sembrar y cosechar, manualidades, música y especialmente a gozársela, y donde se pueda ‘Ser’.

La fundación Granja Tarapacá desarrolla este proyecto bajo la pedagogía curativa y terapia social fundamentadas con la ideología y filosofía del sistema Waldorf del colegio Luis Horacio Gómez.

En la granja los muchachos y muchachas (18 a 100 años) cultivan tomates, espinacas, cebollas, frutales y mucho más de manera orgánica.
Son los encargados de recolectar la boñiga en un lugar al que le llaman jocosamente ‘culicentro’, para elaborar abonos y luego cuidar las plantas para ver crecer toda esta maravilla y después comérsela en sus nutritivos desayunos y almuerzos. Este contacto con la tierra es una experiencia gratificante y enriquecedora. Transforman la materia prima natural en bellas artes manuales. A nivel individual reciben terapia artística, de movimiento, masajes, para fortalecer el proceso terapéutico.

Son diversos tipos de personas: Down, autistas, Williams... que conviven y comparten desde la mañana hasta la tarde en esta granja campestre. Por ser un proyecto sui géneris a veces tiene problemas de sostenimiento. No se recibe ayuda gubernamental y vive de la contribución de padres con diversas posibilidades económicas. A veces pasan trabajos, pero con optimismo se logran soluciones.

Parte de la fuerza laboral la aportan voluntarios de otras partes del mundo, especialmente de las escuelas Waldorf de Alemania. Jóvenes recién graduados del colegio que vienen con toda la disposición y entusiasmo, verdaderos apóstoles. La música también es parte fundamental del proceso, mi hijo es uno de los que aporta mucho ya que es un gran percusionista y excelente interprete del charrango.

En este momento hay aproximadamente 14 muchachos, pero se requiere de mínimo 25 para que la granja sea viable. En ocasiones se reciben donaciones externas pero muchas veces no son suficientes.

Lo que me motivó a escribir esta columna es ayudar a visibilizar el proyecto. Seguramente muchas familias que tienen un miembro especial no saben de la existencia de la granja Tarapacá. Muchas veces se hace difícil tener a estos bellos seres todo el día en casa, y ese espacio es ideal para que socialicen, aprendan y se sientan útiles. La vida les cambia, muchos llegan con depresiones y allí aprenden a reír y a valorarse. Yo creo que si el mundo estuviera lleno de estas personas desaparecerían las guerras, los odios y la mezquindad, reinaría una alegría absoluta.

PD. Más información en www.granjatarapaca.org; https://www.facebook.com/granjatarapaca/videos/2263844443671458/; https://granjatarapaca.wordpress.com/

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