Celibato y sexo

Celibato y sexo

Noviembre 12, 2018 - 11:45 p.m. Por: Miky Calero

El celibato debería ser algo que la persona escoja como modo de vivir, pero no algo obligatorio como lo que sucede en la Iglesia católica donde para ser sacerdote debes ser célibe. La energía sexual es inherente a los seres humanos y el resto de las especies. El sexo es algo puro pues es cuando más cerca estamos de ser parte de Dios, ya que en el acto podemos producir una nueva vida, crear un ser humano, contribuir a la creación de Dios, volviéndonos parte de Él. ¿Cómo puede ser visto como algo sucio? Absurdo.

El placer sexual es la cúspide del ser humano y de las otras especies, es algo que produce un éxtasis no comparable al que producen los otros sentidos. Como se le puede ver como algo pecaminoso? Si fuera diseñado como un mero acto reproductivo, Dios nunca le hubiera puesto el componente de placer. Osho decía que no hay espiritualidad verdadera sin sexo. Es una acto que cuando es practicado con respeto entre una pareja, lleva a una unión a la que solo se puede llegar de esa manera. Son dos que se convierten en uno, en una unión completa.

Como es algo tan potente es lo que han utilizado las religiones para controlar las masas, poniéndole el rótulo de pecado y de esa manera tener que arrepentirse y acudir a una iglesia o a un templo para implorar perdón a Dios, el que creo el placer del sexo. Fuimos creados a su imagen y semejanza, ¿no es eso cierto?

No hay nada que afloje más la billetera que la culpa.

Cómo es posible pretender que un persona, para poder estar más cerca del creador del sexo tenga que ser célibe, no es coherente ni tiene sentido.

El sexo es muy bueno, es algo que lleva mucho amor, el amor eros uno de los cuatro entre los que están el amor filial, el de la amistad y de la caridad.

También se le atribuyen muchas cualidades, no solo produce endorfinas que llevan a la felicidad sino que practicado de manera sagrada trae beneficios en la salud física, mental y emocional.

Cuando es ‘enredado’ es cuando deja de ser beneficioso, produce mucho estrés y finalmente repercute en la salud.

No quiero entrar en esta columna a tocar la parte moral y quiénes deben practicarlo, ni cuáles son fornicadores o adúlteros, o si la homosexualidad es buena o mala, eso se lo dejo a cada quien, lo que sí es claro es que el sexo es parte de nuestras vidas, si no, no podría estar escribiendo esta columna. Gracias papá, gracias mamá, espero lo hayan disfrutado, como yo lo disfruto. El sexo es algo bello y nunca debería ser llevado a la pecaminosidad. Puede ser un ritual a la vida, el ingrediente indispensable es el amor y el respeto.

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