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Pedro Navaja Grammy

Noviembre 24, 2021 - 11:50 p. m. 2021-11-24 Por: Medardo Arias Satizábal

“Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar/ con el tumbao que tienen los guapos al caminar/ las manos siempre en los bolsillos de su gabán/ pa’ que no sepan en cuál de ellos lleva el puñal…” una estrofa que cambió la denominada ‘música latina’ o ‘salsa’ a mediados de los 80. Su autor, el cantante panameño Rubén Blades, un artista que en el decir de Johnny Pacheco, llegó a la Fania All Stars “como mensajero”, o sea, cargándole cables y micrófono a los grandes del momento, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Cheo Feliciano, Santos Colón, Pete ‘El conde’ Rodríguez. Pero Blades se levantó de esa condición humilde y cantó también, como los mejores; se hizo mensajero del amor y del sabor. Sus composiciones le dieron un vuelco a una melodía que aún en Nueva York evocaba en sus coros el tiempo eglógico de Cuba y Puerto Rico, trasuntaba en sus coros la nostalgia campesina del Cibao, Ponce, Santiago.

Ese valor acaba de ser reconocido en los Grammy donde recibió justo homenaje a su vida obra, no obstante el boicot que quiso plantear el artista colombiano J Balvin.

Una de las cosas positivas de Pacheco al frente de esa tropa de virtuosos músicos caribeños, fue la de unir a composiciones modernas los tonos del ‘perico ripiao’, las cadencias de la bomba y la plena, los homenajes permanentes a los coros de la Sonora Matancera, a través de los cuales Celia encontró en Nueva York su nuevo reino.

Blades aterrizó la Salsa en la jungla urbana de Nueva York, le dio su contexto moderno y posmoderno y retrató, a través de una melodía como ‘Pedro Navaja’ -alguna vez García Márquez dijo que esta era su canción para la isla desierta- el drama cotidiano del guapo de barrio al que la vida le da más de una sorpresa; Blades compuso también otro clásico, ‘Juan Pachanga’, inolvidable canción que perpetuó en la memoria al gozador caribeño, el de los zapatos de dos tonos que no falta en ninguna fiesta, el que juega lotería, el que fía en la bodega, el del ‘ay bendito’.

Con Blades, la salsa encontró este nuevo escenario de las babeles modernas donde acecha el bandidaje y la desesperanza; donde “en vez de un sol amanece un dólar” y situó esta música en el contexto de millones de inmigrantes que hablan en spanglish.

“I like to live in America”, dice el coro de ‘Pedro Navaja’ como homenaje a West Side Story, la película donde por primera vez una latina, Rita Moreno, recibió un Óscar. Blades recreó magistralmente el cuento de Gabo ‘Ojos de perro azul’. Logró también su éxito a través de un permanente mensaje de protesta por la desigualdad social y las tiranías latinoamericanas. En sus canciones clamó por una ‘Nicaragua sin Somoza’ -hoy le tocaría Nicaragua sin Ortega-, reinventó la Salsa a través de ‘Buscando América’ y nos devolvió la realidad de los centrales ensangrentados donde el sueño del jíbaro no estaba arrullado propiamente por el canto del sinsonte. Así, en ‘Plantación adentro’, Camilo Manrique fallece por las torturas de un mayoral. Esta, su etapa política en la música, fue objeto de la tesis doctoral ‘Tropical discourses: Latino Unity and Rubén Blades’s Music (s)’, de Jairo Moreno en la Universidad de Duke.

Blades está hoy lejos de ser el ‘mensajero’ de la Fania; reconocido en Hollywood, ha actuado en películas inolvidables, como aquella donde representó al pintor mexicano Diego Rivera, y fue Ministro de Cultura de Panamá. Con el dinero que le prodigó su éxito artístico, Blades se hizo abogado en Harvard y decidió hace unos años ser candidato a la presidencia con el movimiento ‘Papa Egoró’.

Una de sus primeras tareas como Ministro de Cultura fue la de llevar gente a su Panamá; “Quiero que visiten nuestro país, si me toca cantar para ello, canto donde sea...”, repetía.

Blades nos está debiendo una canción: la del homenaje al Panamá viejo, donde la lluvia golpea los techos de zinc y hay ropas colgadas en los balcones, la de los jubilados canaleros, las viejas casas con solares abiertos al pito de los barcos, la más parecida al Chocó colombiano, su socia y vecina del pasado.
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