Cambalache XXI

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Cambalache XXI

Enero 22, 2020 - 11:50 p. m. Por: Medardo Arias Satizábal

Siglos tardó la humanidad para erradicar la tuberculosis, la sífilis, la lepra, la tos ferina, el sarampión, la viruela y las paperas, pero los virus y las bacterias retornan recargados en el tiempo, con una tozudez que hace difícil combatir sus embates.

El Siglo XX conoció el Sida a inicios de la década del 70, lo que lo hace ya un mal con mayoría de edad. Son ya cincuenta años de historia y ninguna vacuna efectiva.

A inicios de 2002, cuando me preparaba para visitar China por invitación de la sociedad de Etnomusicología de Estados Unidos, se declaró ahí el Sars, una influenza mortal que dejó centenares de víctimas.

No pude ver la Gran Muralla ni la Plaza de Tiananmén, ni la costa de Cantón donde desde siempre he tenido hondos afectos. Hoy, casi veinte años después, la amenaza viral regresa a esa gran nación con el coronavirus de Wuhan que deja ya 17 muertos y 470 infectados. Conocido por la comunidad científica como el virus 2019-nCov, fue descubierto en diciembre y la expectativa mundial está en la posibilidad de su mutación, algo que complicaría su tratamiento.

Este sábado 25 se escuchará otra vez en el mundo la expresión ‘Gung hay fat choy’, la cual traduce en cantonés ‘feliz año nuevo’. Con los fuegos artificiales en el cielo de Beijing se da inicio al año nuevo lunar chino dedicado esta vez a la rata de metal.

Cada ser humano tiene un animal correspondiente en el horóscopo chino, con un elemento que puede ser madera, fuego, agua o metal, sin embargo, la mítica bestia que domina el panteón chino, es el dragón, cuyo año fue celebrado en 2012. Esta fiesta magna se repetirá en 2024.

Las alertas están encendidas ahí, por la gran movilización que representa este año nuevo lunar y la prohibición específica del gobierno para viajar a Wuhan, ciudad que al igual que Bogotá, está en la mitad del país, con 11 millones de habitantes, que presenta una densidad poblacional mayor a la de Londres o Nueva York.

El primer foco de infección fue identificado en el mercado de mariscos de Huanan. Inicialmente se cree que las opciones de contagio se emiten desde el tracto respiratorio, y sus síntomas son parecidos a los de una neumonía común. Por el momento se ha extendido a Beijing, Shanghái, Macao y Hong Kong. Desde Taiwán, Corea del Sur, Tailandia y Japón, se reportan infectados y se descubrió ya al menos una víctima en Estados Unidos. El aeropuerto de Heathrow en Londres tomó ya medidas para separar en sus instalaciones de acceso a los viajeros procedentes de Asia. Esto es algo que ocurre al inicio de nuestra década del 20. Hace cien años, una medida similar fue tomada por las autoridades aduaneras del puerto de Nueva York, esta vez para despiojar y confinar en tratamiento médico en isla Ellis, a quienes traían desde Europa la sífilis y la tuberculosis. Ellis está frente a la Estatua de la Libertad.

Los nombres de miles de inmigrantes que entraron por ahí aparecen hoy en este islote convertido en museo, al que se llega desde el muelle de Battery Park.

Se calcula que el año nuevo chino provocará cerca de 3000 millones de desplazamientos, lo que lo convierte el mayor movimiento de seres humanos conocido hasta hoy en la historia.

Las autoridades sanitarias solicitan información inmediata en caso de tos, fiebre o problemas respiratorios; es decir, síntomas similares al dengue que hoy azota a Colombia.

“Bajo el liderazgo del partido comunista chino y de nuestro líder Xi Jinping, seremos capaces de derrotar esta nueva amenaza”, dice el comunicado del Ministerio de Salud para tranquilizar a la comunidad internacional.

Un mundo recalentado, con virus bravos y descontento popular a lo largo y ancho del planeta, mientras escasea el agua y aumenta la pobreza, es infortunadamente el cuadro de estos años 20 que hasta hoy no dejan ver sus glamorosos aires.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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