Requiem por Motovalle

Octubre 03, 2022 - 11:55 p. m. 2022-10-03 Por: Mario Fernando Prado

El que fuera uno de los concesionarios de vehículos y maquinaria agrícola más grandes de Colombia, ha pasado a mejor vida. Motovalle, fundado hace 67 años por don Elías Urrea y del que fuera socio minoritario en un principio, su primo, el exalcalde de Bogotá y líder cívico, Emilio ‘El narizón’ Urrea, debió cerrar sus puertas entiendo que por presiones financieras. Semejante emporio comercial llegó a ser el distribuidor más importante de la Ford Motor Company, multinacional gringa que en el año 1955 le confió este ‘bocatto di cardinale’ a un oriundo de Honda que en pocos años logró una expansión impresionante.

A lo anterior hay que sumarle que, además, le entregó la representación de Massey Ferguson que se convirtió en el rey del campo con sus tractores y demás equipos para la agricultura. Ignoro por qué su nombre fue valluno y su sede principal Cali a pesar de tener almacenes en Bogotá, Villavicencio, Yopal, Itagüí y Bucaramanga.

Pero el hecho es que don Elías se afincó en esta tierra, aquí se quedó y aquí hizo la mayor parte de su fortuna que condujo a la antigua: casi sin endeudamientos, reinvirtiendo la mayoría de las utilidades, ahorrando para la época de las vacas flacas y manejando una total austeridad en el gasto, llegando a tener más de 200 colaboradores y un prestigio que hizo olvidar lo que decían los competidores ‘malalechudos’ de Ford: fabricación ordinaria, reparación diaria.

Hay que mencionar que otro concesionario de la marca del óvalo en estas tierras fue don Adolfo Aristizábal con Autopacífico, que después pasó a otros dueños y ha logrado salir adelante, pero lo que es Motovalle se acabó. Leemos en un escueto comunicado de Ford Motor Colombia SAS, que su red actual de concesionarios en Cali es el susodicho Autopacífico y ahora Autoniza, que está ubicado en las que fueron las sedes de Motovalle.

Con la muerte de don Elías, motor de esa empresa, empezaron los problemas y lo que fuera una tacita de plata, considerada una empresa ejemplar, de las de mostrar en esta región, dicen que perdió su rumbo y sobrevinieron dificultades económicas porque los ahorros y los activos dejados por su fundador no alcanzaron ante la bola de nieve que crecía y crecía geométricamente por los gastos desbocados que no fueron controlados.

Algo parecido a lo que sucedió con La 14, que al fallecimiento de don Jaime Cardona, la empresa -otro baluarte de la región- se fracturó y terminó liquidándose ante el estupor y la tristeza de sus miles de proveedores y compradores que pensaron que era inmortal.
Ojalá que el ejemplo de Motovalle no lo copien esos caballeros de industria que heredan el esfuerzo y los sacrificios de sus mayores y terminan en la indigencia corroborando ese sabio decir que reza: “Padre jornalero, hijo caballero, nieto pordiosero”.

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Postdata: A las señoras que están pregonando que van a vender sus cubiertos de plata para irse a vivir afuera, les quiero decir que con lo que les den por ellos, si mucho llegan a la frontera con el Ecuador porque con el precio del dólar olvídense de Miami.

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