¿Cali cívica?

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¿Cali cívica?

Julio 09, 2018 - 11:55 p. m. Por: Mario Fernando Prado

Una bella costumbre de la otra Cali se está quedando sepultada en medio del fragor de una ciudad que ha ido perdiendo su identidad. Y no es por culpa de una alcaldía o de una administración. La culpa es de nosotros mismos: usted y yo que perdimos el civismo y habitamos en una tierra de nadie en la que sólo nos importamos nosotros mismos.

A todos se nos pasó. El pasado 3 de julio se conmemoró un aniversario más de nuestro grito de independencia. ¿Qué cuál grito y cuál independencia?, preguntarán muchos y casi nadie sabrá responder porque ya ni sabemos cuáles son los colores de nuestra bandera o cuándo y quién fundó a Santiago de Cali. La gran mayoría de los caleños cree que nuestro himno es ‘Cali pachanguero’ y ni hablemos del escudo, ¿cuál escudo?

Y es que la cátedra de cívica desapareció del pénsum escolar, ya no hay clases de historia patria y menos de nuestra geografía. Y no sé si es por la apertura al mundo que la juventud globalizada ahora se identifica con los versos de esa canción que dice “qué importa saber quién soy, ni de dónde vengo ni pa’ dónde voy”.

Así las cosas, aparte de un acto en la Hacienda Cañasgordas y alguna columna periodística, este 3 de julio pasó en blanco y así seguirá ocurriendo, si es que a nadie se le ocurre proponer que se vuelvan a honrar nuestras efemérides y a recordar nuestra historia.

Quiero tocar a manera de ejemplo el asunto de las banderas que antes se izaban en fechas importantes y que en esta oportunidad no aparecieron ni en las fachadas y los balcones de las casas y apartamentos y menos en las sedes de las entidades oficiales, estas últimas que tienen la obligación de hacerlo y con ello dar ejemplo de civismo.

Pero peor aún resulta observar el estado de las pocas banderas que ondean en algunos lugares como la estatua de Belalcázar y el mal llamado Parque de las Banderas, antes Parque Panamericano. ¡Qué vergüenza! Todas desteñidas y raídas, abandonadas al sol y al agua sin que a nadie le duela ver cómo se irrespetan los que antes eran símbolos de orgullo y respeto.

Propongo entonces que alguna entidad de carácter cívico o gremial apadrine este homenaje a nuestra ciudad, bien sea el Comité Intergremial, la Unidad de Acción Vallecaucana, la Sociedad de Mejoras Públicas, la FDI, la Cámara de Comercio, la SAG, Fenalco, los Rotarios, el KKL, los Leones, Asocentros, Cotelvalle o cualquier otra de tantas y tantas asociaciones de la ciudad y la región.

Y si ninguna de estas entidades le jala, propongo que los ciudadanos de a pie hagamos una vaca, que le pidamos una donación a los Almacenes Sí y que embanderemos a Cali para celebrar el próximo 20 de julio.
No podemos pasar de ser ‘la ciudad cívica de Colombia’ a la capital del importaculismo nacional. ¿Quién se apunta?

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