Alerta Jamundí (III)

Alerta Jamundí (III)

Junio 17, 2019 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

Son inventos de ese pajarraco. “Es un alarmista”. Allá no pasa nada. Esto es lo publicable de lo que me escribieron a raíz de pasados Sirirís (van con este tres) en los que he venido denunciando lo que está sucediendo en Jamundí en materia de seguridad, orden público y llegada de dineros non sanctos, con todo lo que ello conlleva.

Y no solo eso: la presencia de grupos armados que están cultivando a la lata grandes extensiones de marihuana y coca, a lo que el gobierno departamental con sus escasos recursos está combatiendo, pero no así el centralismo bogotano ocupado en otros menesteres, lo que ha hecho imposible controlar la situación.

A lo anterior hay que agregarle que muchos comerciantes están muertos de la dicha por el incremento de circulante que da para, desde la instalación de salas de masajes con finales felices, sex shop y cuchitriles de mala muerte hasta compra venta de fincas y fincos a precios estrambóticos, apartamentos de todos los pelambres, vehículos de alta gama, motos de alto cilindraje y lógico, mujeres hasta de tres ojos, algunas de ellas traídas expresamente como ‘mercancía importada’.

Y la razón no es otra a que hay mucha ‘gente rara’ como suelen decir, o viviendo en sus goteras o que están de paso y le mezclan a sus actividades ilícitas un derroche de diversiones con sexo, licor y droga, ‘divertimentos’ en los que intiman con funcionarios públicos y autoridades incompetentes.

Un candidato a la alcaldía que está bien dateado le confirmó a Sirirí la presencia de un hijo del ‘Chapo’ Guzmán y de un señor al que le dicen bombón o chupeta, de altos ejecutivos de los carteles de Sinaloa y de los Soles amén de los CEO del ELN, los disidentes de las Farc, la delincuencia común y hasta mercenarios al servicio de tales grupos armados.

Llama por ejemplo la atención el reciente secuestro de un arquitecto por el que exigen un millón de dólares y el macabro hallazgo en municipios aledaños de dos cabezas envueltas en sendas bolsas negras muy al estilo de los crímenes perpetrados por los carteles mexicanos en que descuartizan brutalmente a una persona y botan su cabeza lejos del resto del desmembrado cuerpo.

La bonanza maldita que está gozándose Jamundí mediáticamente afectará a las familias como núcleos centrales de la sociedad, impondrá una nefasta cultura traqueta, incrementará la violencia urbana y rural, aumentará la inseguridad pero eso sí, permitirá que los mercaderes del comercio y la propiedad raíz hagan sus agostos hasta que les secuestren o les maten a sus seres queridos y hasta allí les llegará la fiesta.

Uno esperaría del Gobierno Nacional acciones más contundentes y coordinadas para la eliminación de los sembradíos, paralelas a una labor social para los campesinos de la región pues ya se está consolidado el peligroso eje que de seguir así, terminará por afectar al sur de Cali. No esperemos que sea tarde.

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PD: A quienes me tildan de antivalluno y me conminan a que vaya a vivir donde los paisas, quiero preguntarles qué han hecho por el departamento porque quienes hemos trabajado por él en infinidad de proyectos y hemos arriesgado el pellejo por nuestra tierrita, jamás los hemos visto en tales actividades...

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