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Plan de recuperación ‘pro-pobre’

Septiembre 06, 2020 - 11:35 p. m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

La pandemia ha golpeado con mayor fuerza a los más vulnerables. Y por ello, la recuperación se debe enfocar a generar empleo para recuperar los más de cuatro millones de puestos de trabajo que el manejo de la pandemia ha desaparecido, y que han hecho pasar, de la noche a la mañana, a miles de personas de vulnerables a pobres. La batalla que íbamos ganando con la reducción de la pobreza en los últimos 20 años, la pobreza pasó del 50% al 27%, la perdimos por cuenta de la pandemia en un trecho muy importante. Hoy se estima que volveremos al estadio que estábamos en 2012 o 2013, perdimos como 4 o 5 años de reducción. Se estima que el 38% de la población es pobre actualmente. Por ello, estudiosos de la equidad en el país, como el economista Roberto Angulo, manifiestan que el plan de recuperación económica tiene que tener un acento ‘pro-pobre’.

Es urgente que se articulen todos los actores de la región para diseñar e implementar el plan de choque por el empleo en Cali y el Valle. La invitación de Propacífico para empresarios y sector oficial es fundamental. Y este llamado deber ser respondido por todos con compromiso, inteligencia y generosidad.

Hay que parar los efectos dominó de la pandemia. Luego del primer golpe por la pandemia en salud, está siendo seguido por las consecuencias del manejo de la crisis a través del confinamiento, de la ola de pobreza por la recesión económica. Otros consideran que vendrá una ola de consecuencias de salud mental. Y en nuestro país tan propenso a las vías de hecho, la pobreza puede propiciar una última ola de violencia. Hay que parar cuanto antes esta cadena de efectos. De allí, que la recuperación debe tener un énfasis social.

¿Y qué puede detener la pobreza? Hay tres componentes claves en las variables que puede afectar directamente el nivel de pobreza de un país.
Primero que todo está el crecimiento económico. En la historia reciente la caída del crecimiento fue reduciendo la velocidad en que veníamos disminuyendo la pobreza. La evidencia empírica señala que el mejor conductor directo para reducir pobreza es el crecimiento económico.
Debemos apuntar a crecer, en sectores intensivos en mano de obra.

En segundo lugar, la reducción de la pobreza se logra con la política pública de distribución, que se hace a través del gasto social focalizado.
En ello, hemos tenido un excelente comportamiento en los últimos años y durante la pandemia. Todo ello, gracias a la bancarización que programas sociales con intermediarios financieros permitieron. Esta es una manera muy importante para complementar el impacto positivo del crecimiento en la reducción de la pobreza, pero que tiene límites. Aquí tendremos que seguir puliendo la idea de la renta básica de subsistencia.
A nivel ciudad, podríamos pensar en ciertas ayudas allí donde no llegan los auxilios del Gobierno Nacional.

Finalmente, el tercer elemento que genera impacto en el nivel de pobreza es la inflación. La evidencia empírica de los últimos años indica que siempre borraba parte del efecto de los otros dos factores. Hoy la Inflación parece estar desinflada por la recesión. Y sobre ella no tenemos mucho que hacer en la región, talvez asegurar la estabilidad de precios en los alimentos.

Éticamente, las decisiones del plan de recuperación deben acentuar en su característica ‘pro-pobre’. Y necesariamente para que podamos salir adelante, requiere del concurso de todos los actores sociales.

*Rector Universidad Javeriana Cali

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

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