Llenemos las sillas vacías

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Llenemos las sillas vacías

Julio 14, 2019 - 11:35 p. m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

En los últimos meses se ha hablado mucho de la caída de la matrícula en las universidades y muy particularmente en las universidades privadas. En efecto, las sillas vacías en las universidades privadas es una tragedia social. Es inaudito tener capacidad instalada ociosa de la educación superior en un país que necesita talento bien formado. Y esta situación la podemos aprovechar como una buena oportunidad.

Las necesidades de formación superior son muy grandes en Cali. La última versión del informe de competitividad de ciudades del Comité Privado de Competitividad hizo una radiografía de las principales ciudades del país. Allí Cali apareció en el puesto 4, siendo la tercera ciudad del país por tamaño y economía. Pero en cobertura de la educación superior estamos muy mal, salimos ubicados en el preocupante puesto 21 entre 23. ¡Estamos ubicados en la cola de lista!

Y es una ironía, pues nuestra educación superior en Cali está en términos de calidad, en el mismo ranking, de terceras en el país. Es decir que las sillas vacías son de las buenas, de las que tienen mejor desempeño en el país. Y son de las buenas porque las universidades tienen buenos profesores, estamos de terceras en el país en calidad docente. El sistema de universidades de Cali es de los mejores del país y merece un apoyo de la sociedad y del municipio, como sí lo hacen en Medellín, donde por medio del Acuerdo 066 de 2017 del Concejo Municipal exoneró a las universidades del pago del impuesto de Industria y comercio. El artículo 285 de exoneraciones, en su numeral 1 dice: “Las Entidades sin ánimo de lucro que presten el servicio de Educación Superior, debidamente reconocidas por el Ministerio de Educación Nacional, hasta el 31 de diciembre del año 2023, en cuanto a los ingresos que obtengan por la prestación de los servicios educativos”. Hay pues, un incentivo directo a la educación superior.

El año pasado, por ejemplo, la Javeriana Cali pagó casi 500 millones de pesos por concepto de Industria y Comercio, que pueden ser unos 35 estudiantes. La propuesta es que se adopte una política similar a la de Medellín y que las universidades puedan destinar esos recursos para becas para muchachos y muchachas, talentosos pero que se quedan sin llegar a la educación superior por imposibilidad económica.

Invito al Concejo y al Alcalde a estudiar muy de veras esta exoneración. De cara a la ciudadanía y de cara a los muchos estudiantes que podrían llegar a nuestras universidades. Es una oportunidad muy bonita que ya otras ciudades han adoptado con éxito. Llenemos sillas vacías de educación de buena calidad para que estudiantes talentosos puedan cumplir sus sueños.

En Colombia la Constitución Política consagra que la educación es un servicio público que es prestado por el Estado y por los particulares. Profundos valores y apuestas democráticas están detrás de la concepción del mundo universitario mixto de nuestra Constitución, como la libertad, la diversidad, la posibilidad de elegir el tipo de educación y la fecundidad de perspectivas. Las universidades privadas sin ánimo de lucro aportan a ese servicio público. Por ello merecen un apoyo para dinamizar la cobertura de educación superior.

Llenar estas sillas vacías es optimizar todos nuestros recursos para impulsar el crecimiento y el bienestar en la región.

* Rector Universidad Javeriana Cali.

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

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