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La columna que no escribió…

En memoria de Aura Lucía Mera.

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Elisa Álvarez Mera, Comunicadora Social y columnista.
Elisa Álvarez Mera, Comunicadora Social y columnista. | Foto: Cortesía / Suministrada a El País.

10 de jul de 2026, 02:26 a. m.

Actualizado el 10 de jul de 2026, 02:26 a. m.

Por: Elisa Álvarez Mera, Comunicadora Social y columnista.

“Ay niñas.. es que la última vez que hablé con ella me dijo: Anabeiba, espérese que le vuelvo a sacar otra columna. Usted es una mujer berraca y le voy a ayudar”.

Y como a todos los Mera nos enseñaron a leer y a escribir, María Mercedes, su hija y yo decidimos que la columna la escribiríamos. Nos lanzamos en búsqueda del hogar del anciano abandonado ‘La Misericordia de Jesús’. Y digo “nos lanzamos” porque fuimos a ese lado de Cali que desconocemos, desde donde las tres cruces no se ven de frente sino unas líneas de lado.

Allá llegamos a la carrera 27 con 91 A, una casa color aguamarina con rejas y donde cerca de 90 ancianos han sido tirados por sus familias. No uso la palabra abandonados, que tan poéticamente usa Anabeiba para sus ‘bebés’, porque las historias de cómo llegan son del terror. Aquí van algunos ejemplos:

Navidad: No llueven donaciones ni regalos, sino viejitos. Los ancianatos los sacan de sus instituciones porque las familias dejan de pagar y Papa Noel se los deja a Anabeiba en la puerta de su fundación. Tirados

Los ricos pensionados: una vez el adulto mayor empieza a perder facultades, físicas o mentales, los familiares o encargados les hacen firmar documentos en notarías y, una vez garantizada la lotería mensual, allá se los dejan. Tirados

Los recogidos por emisoras: Las familias llaman a las emisoras a decir que se encontraron un viejito en la calle y que si ayudan a ubicarlos. La emisora llama a la Fundación y allá se los llevan. Tirados

Las falsas ambulancias y camilleros: Ruidos de sirenas, urgencias, horarios rarísimos, el adulto mayor sin documentos en la puerta de hospitales o a la fundación directamente por sus familiares disfrazados, como si fuera Halloween, pero es para dejarlos. Tirados

Los reconocidos en Televisión: Dicen que lo reconocieron en tal programa y Anabeiba, de buena fe, los entrega, porque la mayor ilusión de cada uno de esos ancianos es que aparezca su familia. Pero los devuelven una vez firmadas las escrituras de las casas o las cuentas de banco saqueadas. Algunos incluso con moretones y heridas. Tirados.

Los maltratados: ancianos que se escapan de sus familias y van a pedir auxilio a la Policía. Encerrados, desnutridos, insultados. Y como pocas instituciones tienen la generosidad de Anabeiba, allá llegan las radiopatrullas y le ruegan que se los reciban. Tirados.

Lo más grave: mejor que no se mueran. Para entierros no hay plata, porque morirse es un lujo. Anabeiba cuenta que alguna vez fue a uno de los cementerios metropolitanos a pedir un ataúd. “Qué pena, pero ataúdes no tenemos”. Pero como Dios sabe cómo hace sus cosas, abrió una puerta de repente y vio decenas de ataúdes acumulados. “Y esto?, ¿no dizque no había?”. Ataúdes de los “cremados” a los que les dan unos retoques de maquillaje y vuelven al mercado. Esperemos que no reciclen las cenizas. A mí que me cremen en una chuspa de papel.

Y a pesar de estos sinsabores, de no recibir ayudas constantes sino de muy pocas personas (con nombre propio y contadas con los dedos de una mano), Anabeiba Lasso mantiene, desde hace más de 20 años, estos seres humanos en las condiciones más dignas y bellas que sus escasos recursos les permite. Toda su familia ayuda: hijos, sobrinos, nietos y nueras y cuando hay algo de recursos, contratan alguna persona externa. Las ‘niñas’ duermen arriba y los ‘niños’ abajo. Se reparten las funciones de limpieza, alimentación, acompañamiento como pueden, con las uñas a veces, pero impecables y con mucho amor.

Anabeiba es sobreviviente de dos tipos de cáncer muy fuertes y ahí sigue, esperando que la divina providencia le ayude, que las brigadas médicas voluntarias aparezcan y que por favor no le dejen más ‘bebés’ tirados.

Aquí les dejamos estas líneas en honor de mi tía Aura Lucía, porque esta era una de sus causas más queridas, y porque estas personas nos necesitan a todos: 10.800 pañales al mes, 2700 desayunos, 2700 almuerzos, 2700 comidas, ropa (Gracias Spataro Napoli por la donación), medicinas, asesoría legal y contable, materiales de construcción para mejorar la sede, etc.

Fundación para los Ancianos abandonados ‘La Misericordia de Jesús’ NIT- 900148494.

  • Cuenta de ahorros Bancolombia- 722863337-71
  • Banco Caja Social- 24019611383
  • Davivienda- 017-2001468-13
  • Nequi: 316-4593051
  • Anabeiba Lasso cc.31.937.618 anabeibalassofori@gmail.com

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