De nuevo el centro

De nuevo el centro

Octubre 21, 2018 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

En nuestro país la situación está más que diagnosticada: los dineros del Estado no alcanzan a llegar a la periferia y a las zonas más pobres. Es como en el viejo ejemplo de una cobija muy corta, que cuando alguien se cubre la cabeza se le destapan los pies. Lo grave de Colombia es que la capital se ha hipertrofiado, concentrando en ella más de la mitad de la actividad económica cuando su población representa un poco más del 16 % de la del país.

Pero el centralismo nunca se queda quieto. No bastó la actuación concentradora del expresidente Santos Calderón (un centralista convicto y confeso), quien agregó noventa mil nuevos empleos públicos al nivel central y creó decenas de consejerías, agencias y asesorías ubicadas en la capital. El gran concentrador del momento es el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa. Antes de que terminara el gobierno de Santos, Peñalosa y el entonces presidente descubrieron una manera muy singular de gastar dineros del Estado en la capital: decidieron demoler edificios del Centro Administrativo Nacional para reconstruirlos con dineros de la Nación.

Ahora la administración de Peñalosa está obsesionada con el metro para la capital. Por sus dimensiones es muy difícil que la obra culmine antes de 2019, cuando finaliza el periodo del Alcalde Mayor. Los amigos políticos de Peñalosa desean fervientemente cortar la cinta de esa inauguración, y por ello resolvieron con toda frescura proponer que los períodos constitucionales de gobernadores y alcaldes se prorroguen por dos años más.

La observancia de las normas constitucionales en Colombia se encuentra en vilo, desde que el anterior mandatario Juan Manuel Santos decidió entrar a la brava al régimen constitucional y sembrar en él instituciones extrañas. Ahora cualquier congresista resuelve desquiciar el balance de los períodos constitucionales de las autoridades ejecutivas, tema que fue tratado con mucha prudencia y sabiduría por los constituyentes de 1991.

Peñalosa y su equipo siguen con la idea fija de crecer en área y en demografía la capital del país. Se han propuesto modificar como sea la reserva Van Der Hammen, una zona de protección ambiental ubicada al norte de la capital. Los desarrolladores de proyectos urbanos ya están soñando con convertir esa área de reserva en avenidas y viviendas. En la capital se habla con toda naturalidad sobre la deseada construcción de un nuevo aeropuerto, pues el paradigma parece ser el crecimiento sin fin de Bogotá.

La construcción de enorme ciudades trae mucho más problemas que beneficios. En México el actual presidente electo Andrés Manuel López Obrador fue alcalde del Distrito Federal y allí pudo constatar de primera mano los graves riesgos que se corren cuando se construye gigantescas megalópolis. López Obrador se posesionará el 1 de diciembre de este año y desde ya está anunciando su plan de descentralizar las Secretarías para sacarlas del Distrito Federal y llevarlas a ciudades de rango intermedio. El ejemplo de López Obrador bien podría ser tenido en cuenta entre nosotros.

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China es una enorme potencia económica. Pero para nadie es un secreto de que se trata de una poderosa dictadura. No se sabe a quién se le ocurrió nombrar al ciudadano chino Meng Hongwei, director de Interpol y confiarle los secretos policiales de todo el mundo. Ya esos secretos deben reposar en los archivos chinos.

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