¿Lindo país?

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¿Lindo país?

Agosto 21, 2019 - 11:40 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Quienes tuvimos la fortuna de cursar el bachillerato en el Gimnasio Moderno, leímos más por placer que por obligación el libro Nuestro lindo país colombiano, escrito por uno de los fundadores del colegio, don Daniel Samper Ortega, el abuelo de Ernesto y Daniel Samper Pizano.

Ese texto, de castellano exquisito pues el autor era miembro de la Academia Colombiana de la Lengua -y también de la de Historia-, habla de las bellezas de nuestra tierra, que cuando salió a las librerías gozaba de una paz política total, luego de la última guerra, la de los Mil Días.

El libro recreaba todas las zonas del país, desde la Amazonía hasta La Guajira, desde Cúcuta a Buenaventura, con sus tres grandes ramales cordilleranos, sus dos mares -esquina oceánica la llamaba el sabio profesor Luis López de Mesa-, sus ciudades, pues ya crecían urbes importantes en todos los departamentos.

Sus dos preciosas planicies, la sabana de Bogotá y el Valle del Cauca, más la imponente llanura oriental de donde partieron los ejércitos libertadores al mando de Bolívar para dar la épicas batallas del Pantano de Vargas y del Puente de Boyacá.

A mí se me antoja que los miembros del actual Gobierno, con el presidente Duque a la cabeza, además de una vieja edición del libro de Samper han leído también Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, porque uno los escucha y todos ellos señalan un país que no existe sino en la febricitante mente oficial.

El gerente del Banco de la República Juan José Echavarría, uno de los mejores economistas criollos, afirma que la economía está estancada. Y el Presidente y el Ministro de Hacienda se le van encima alegando que eso riñe con la realidad porque Colombia crece a ritmo acelerado y que la economía está boyante.

¿Cómo así? ¿Boyante con un anémico crecimiento del 3% anual? Ah, dicen, pero los demás países de Latinoamérica están peores. Buen primor, como decimos en Tuluá. Con esa tasa no hay desarrollo posible y eso se ve reflejado en el altísimo desempleo que ya pasa del 10% y es más elevado en la población joven.

Sostuvo también Echavarría que la polarización política es una de las causales del problema financiero. Ahí llegó otra vaciada para el gerente del Emisor. ¿Cuál polarización?, pregunta Duque, si aquí todos somos uno, como cuando juega la Selección Nacional.

Desde luego que una nación en la que la mitad detesta a la otra mitad y viceversa no puede empujar la carreta del desarrollo pues los inversores foráneos nos ven como si fuéramos el Oeste norteamericano del Siglo XIX, en el que las tropas de la Unión enfrentaban a las tribus indígenas, hasta exterminarlas.

Si un gringo, o un inglés, o un francés, o un alemán, observaron la instalación de las cámaras legislativas el 20 de Julio, se preguntarán qué democracia puede haber en un pueblo que elige para la más alta dignidad del Congreso a un atarván como Ernesto Macías, y que nada pase, y que su jefe el senador Uribe y el presidente minimicen ‘la jugadita’, que debe merecer por lo menos sanción disciplinaria por parte de la Procuraduría.

Aterrice, señor Presidente. Colombia no va mal, va pésimo, porque nadie dirige el Estado, y los colombianos vivimos atemorizados por la desbordada criminalidad en todas sus manifestaciones. No hay lindo país, señor Presidente, hay un caos tremendo que no se soluciona con su mediocre gabinete sino con acciones firmes y efectivas de una buena administración.

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