Diana Rojas
((blockContentFlag)) ((blockContentType))

Escuchar este artículo

Diana Rojas

Febrero 10, 2021 - 11:40 p. m. 2021-02-10 Por: Jorge Restrepo Potes

Concejo es la palabra que grabé en mi párvula mente pues se escuchaba frecuentemente en mi casa de Tuluá porque mi padre, Federico Restrepo White, fue por varios períodos concejal en su doble condición de líder cívico y jefe liberal del pueblo por aquellas felices calendas.

Los concejos, si bien eran conformados por miembros de las dos colectividades históricas, liberales y conservadores, de acuerdo con los votos obtenidos en los comicios, no eran entes políticos sino cívicos porque a los ediles, sin honorarios, sólo les interesaba el progreso del terruño.

Mi papá fue presidente de la corporación por muchos años pues su partido era el mayoritario, lo que se reflejaba en la composición del cabildo. Tuluá era un ejemplo porque todos los ediles procuraban presentar proyectos de acuerdo útiles para la cabecera municipal y sus corregimientos.

Ahí no había distancias banderizas. Conservadores como Julio Caycedo Palau y Luis Carlos Delgado, y liberales como mi padre y Luis Uribe Restrepo, además de ser entrañables amigos competían por llevar al recinto ideas benéficas para el pueblo. De allí salieron obras importantes como el Aeropuerto ‘Farfán’, el Pabellón de Carnes y el hotel de turismo ‘Libertador’, que se frustró pues la violencia que se apoderó de Tuluá acabó con el proyecto.

Hoy los concejos son cuerpos eminentemente políticos, y con la atomización de los partidos, cada concejal es jefe de su propio grupo. No existe ánimo constructivo ni nada que se sobreponga a las pretensiones de cada uno de los cabildantes.

Por eso la irrupción en la política liberal de Diana Rojas abre una puerta a la esperanza de que algo está por cambiar porque voces como la suya adquieren resonancia cada vez más amplia.

Diana llegó al Concejo como cabeza de la lista liberal, con 17 mil votos, la segunda votación de su colectividad. Y es la única mujer liberal en ese cuerpo.

Abrió plaza, recién posesionada, denunciando al primer secretario de Educación de la administración de Jorge Iván Ospina por el mal manejo que le dio al Plan de Alimentación Escolar, lo que motivó la renuncia del funcionario censurado.

Ha logrado que se recuperen corredores seguros para el desplazamiento, como el del río Cali, el parque del Ingenio, el Bulevar, la Avenida Cañasgordas y el acceso al Cerro de las Tres Cruces.

Se opuso -y fue derrotada-, a la autorización al alcalde para contratar el empréstito por 650 mil millones de pesos, pidiendo que el burgomaestre explicara el destino que le daría a esa suma, esto es, que comunicara a la ciudad cómo sería la inversión en diecinueve proyectos del Plan de Desarrollo.

Yo he perdido la fe que siempre tuve en mi Partido, pues hoy no es ni sombra de lo que fue en su larga trayectoria histórica. Pero cuando surge una mujer liberal de las características de Diana Rojas, la ilusión renace.

Juzgo que con su liderazgo en Cali, el Valle y Colombia, el partido del trapo rojo recobrará su puesto como principal vocero de las inquietudes populares.

Diana Rojas por su juventud, su brillante inteligencia, su preparación
académica, y su misma atractiva figura, está llamada a ser dirigente sobresaliente del liberalismo colombiano.

Ojalá las malas artes de los sedicentes jefes actuales no se lo impidan. 172 años de historia liberal la acompañan y ella no nos defraudará. Adelante, Diana.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS