Contumacia

Mayo 25, 2022 - 11:40 p. m. 2022-05-25 Por: Jorge Restrepo Potes

Si contumacia es la insistencia en el error, no ha habido en la historia de Colombia –el de Rojas Pinilla incluido- un gobierno más contumaz que este, porque a cada error cometido le sucede otro peor. Esa serie inacabada de equivocaciones nos lleva a pensar si es que el presidente Duque las comete a sabiendas, o si su mente es movida por seres perversos que lo conducen a dar esos pasos en falso, que lo muestran como un mandatario fracasado en su tránsito por el poder.

No acierta una este otro ‘buen muchacho’, y uno se pregunta si quien lo condujo a la Casa de Nariño lo ha abandonado a su suerte, algo increíble pues cualquiera sea el concepto que se tenga de Álvaro Uribe, muchos reconocen que es inteligente y que está atento, seguramente, a que su pupilo haga bien las cosas, pero parece que no es así.

Porque la sarta de errores del Gobierno que, gracias a Dios, fenece el 7 de agosto, es tremenda. El Presidente, en su afán de hacer ‘trizas la paz’ tuvo la pésima idea de formular seis objeciones a la ley que reglamenta la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-, y en ese proditorio empeño gastó el primer año de su mandato, para que al fin de cuentas la Corte Constitucional le ordenara sancionar dicha ley, sin objeciones. Duque quedó con el pecado y sin el género, y graduado de enemigo de la paz.

La Ley de Garantías dispone que en época electoral los entes nacionales y territoriales no pueden celebrar contratos que eventualmente beneficien a determinados sectores políticos, pues es sabido que esos ‘convenios interadministrativos’ sólo sirven para desviar fondos públicos con ese propósito.

El Gobierno, por intermedio del ministro de Hacienda, introdujo un ‘mico’ en la ley de Presupuesto (ordinaria) para modificar la de Garantías (estatutaria), y así permitir el direccionamiento de fondos oficiales en tiempo de elecciones. Al Gobierno se le advirtió que una ley estatutaria no puede tocarse por una ordinaria, pero se hizo el desentendido y el arrodillado Congreso la aprobó.

La Corte Constitucional echó por tierra ese adefesio y le dio carácter retroactivo al fallo. Ya cursan denuncias contra los autores del estropicio, que pueden desembocar en juicios penales por prevaricato.
El gobierno entrante -cualquiera que sea- tiene el derecho de conocer todo lo que deja el saliente, pero resulta que Duque y sus áulicos dictaron una directiva según la cual eso es secreto de Estado, y que en el empalme habrá zonas vedadas para la nueva administración. ¿Qué ocultan?

En donde salen peor librados es en el asunto del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, quien por haber tenido la osadía de derrotar en su propia cancha, en la que juega de local, al candidato de Uribe, eso desató las iras del Olimpo. Había que sacarlo antes de la elección presidencial porque lo sindican de amigo de Petro.

Y Margarita Cabello hizo lo suyo: suspendió al funcionario elegido por el pueblo, sin sentencia de juez penal, e Iván Duque en el colmo del abuso nombra encargado a una ficha del régimen, cuando la ley dispone que en este caso se designe un alcalde del mismo partido o movimiento del suspendido.

Lo que la soberbia no les permitió colegir es que esas trapisondas fueron un tiro en el pie, porque quienes resultaron favorecidos fueron Petro y Quintero. El primero porque el domingo le llegarán multiplicados los votos del segundo, y éste se convirtió en figura nacional. Ya lo veremos de candidato presidencial en 2026.

La contumacia pasa factura electoral.

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