¿Y, ahora, qué?

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¿Y, ahora, qué?

Noviembre 24, 2019 - 11:35 p. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El viernes 22 de noviembre el presidente Iván Duque Márquez, propone una “conversación nacional” para responder a los reclamos sociales de los ciudadanos luego de las manifestaciones realizadas en el país durante jueves y viernes, algunas de las cuales terminaron de manera violenta.

Me atrevo a decir que se está llenando la copa y cualquier movimiento de ella produce estas salidas violentas que no son otra cosa que la manifestación del descontento generalizado a través del tiempo de un mal manejo, o mejor dicho, de un no escuchar al pueblo, a los ciudadanos a los cuales quieren gobernar los políticos. Sí, lo primero para reflexionar es el cansancio de la politiquería que se ha manejado por los partidos durante los años de democracia de nuestra Nación. Un segundo aspecto muy valioso, pero a su vez peligroso: las redes sociales y los sentimientos y emociones que transmite, que llegan a infundir temores y miedos en los ciudadanos que se pueden volver incontrolables. Y un tercer elemento que engloba a varios actores de la misma actitud, son los vándalos, que terminan siendo los que empañan las buenas y justas intenciones de los que protestan.

En un espacio tan corto en esta reflexión me queda enunciar puntos y dejarlos para posteriores reflexiones; en cuanto el cansancio de la politiquería, que sirva para que todos los partidos y políticos asuman sus responsabilidades de sordos a las necesidades de sus electores a quienes no les han dado las respuestas adecuadas, por eso en el diálogo ellos deben tomar parte, pero veo más importante a los nuevos políticos que no tuvieron que ver con ese pasado y están elegidos hoy para cargos públicos, puesto que ellos derrotaron a esa política vieja y cansada.

En cuanto lo que se suscita en las redes y medios de comunicación, que son las emociones y los sentimientos, con muchas mentiras y pocas verdades, tiene que ver con estar dispuesto a la escucha, al conocimiento de la verdad, a la participación de todos para entrar en un verdadero diálogo, pero para ello se necesita desmontar el armamento de odios, rencores, amarguras, y sobre todo del sentido de venganza y violencia que anida en muchos de los corazones de los colombianos, para que se deje salir el amor por la Patria, el respeto por la persona del otro y su dignidad y por el sentimiento que somos hermanos que luchamos por lo mismo aunque estemos en orillas opuestas.

Y en el de los vándalos, encuentro de primero a todos los jóvenes insatisfechos y abandonados por la sociedad y que se encuentran en las periferias de las ciudades, de la sociedad, porque carecen de todo y buscan en estos momentos la oportunidad de obtener lo que se les niega; también hay un elemento extra que hay que tener en cuenta, la migración venezolana que tiene mucho que ganar y poco que perder y por supuesto en ellos también se encuentran los pagados para que hagan daño y dañen el ambiente, porque hay interesados que se valen de las necesidades del otro para aumentar el descontento; a ellos hay que buscar la manera de oírlos en ese diálogo nacional.

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