Columnistas
Jesús calma las tormentas de nuestra vida
En estos tiempos contemporáneos nuestro espíritu es tan débil, que nos ahogamos en la incertidumbre del sin sentido de la vida confortable pero vacía.
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13 de ago de 2023, 01:22 a. m.
Actualizado el 19 de dic de 2024, 06:49 p. m.
Por: Diego Fernando Guzmán Ruiz, presbitero Arquidiócesis de Cali
En estos días en que el calor azota nuestra tierra vallecaucana, añoramos un poco del aire fresco que nos viene del pacífico. Del mismo modo anhelamos en nuestra vida la presencia de Dios en la persona de Jesús, para que venga a nuestro encuentro para calmar los días de tristeza y desánimo que pueden invadir el corazón de tantas personas que no experimentan una vida tranquila y sensata.
El Evangelio nos muestra a un Jesús que quiere fortalecer la fe de sus discípulos enviándolos en la barca, están solos y llega la tormenta. Jesús aparece caminando sobre las aguas, es decir, el maestro está por encima del tormentoso mundo que se mueve en el turbulento camino de la vida. Pedro entonces quiere al igual que el Señor, caminar sobre las aguas, pero sus temores se aceleran al sentir los vientos fuertes. Su poca fe, decepciona. «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». En la barca de la vida, del discipulado, del seguimiento nos puede ganar la partida la poca fe.
En estos tiempos contemporáneos nuestro espíritu es tan débil, que nos ahogamos en la incertidumbre del sin sentido de la vida confortable pero vacía. Pienso en nuestros jóvenes que se nos desencantan de la vida, son golpeados por la soledad y la frivolidad al punto de sucumbir. Necesitamos un Jesús que nos levante para sacarnos de la acedia espiritual que paraliza el alma, un maestro que nos llene de confianza y fe.
Es importante encontrar una capacidad de discernimiento y reflexión que nos ayude como a Elías a descubrir la presencia de Dios en la brisa suave en el monte. El viento como signo precioso de la presencia de Dios que viene a darnos la fuerza necesaria para continuar por la vida y sus “vientos fuertes”. Dejemos que Jesús sea nuestra guía, que siga siendo el capitán del barco que es esta Iglesia peregrinante, para que con denodados esfuerzos y confianzas podamos hacer del mundo una brisa suave que traiga paz y sosiego al mundo. Amén.
Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.
6024455000






