Columnistas

Historia del azúcar

Algunos historiadores la señalan como un motor del progreso, al haber impulsado la industrialización, la generación de empleo y la riqueza de pueblos y ciudades.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Antonio Joaquín García.
Antonio Joaquín García. | Foto: El País.

20 de jul de 2026, 01:35 a. m.

Actualizado el 20 de jul de 2026, 01:35 a. m.

El azúcar tiene su origen hace aproximadamente diez mil años en la isla de Nueva Guinea, en Oceanía; no nació en el Caribe. Los indígenas de la isla masticaban cruda una caña alta y robusta para obtener energía. Con el tiempo, la caña viajó de isla en isla y llegó a la India, donde ocurrió la primera gran revolución en su cultivo.

Hace unos 2500 años se descubrió que, al triturarla, se obtenía un líquido marrón y dulce. Los europeos conocieron el azúcar durante la conquista de Alejandro Magno; sus soldados escribieron que habían encontrado “un junco que da miel sin necesidad de abejas”. Les pareció algo mágico, pero no pudieron llevarlo a Europa porque el producto se agriaba con facilidad.

Posteriormente, los árabes, durante la Edad Media, se convirtieron en los grandes maestros del azúcar. Perfeccionaron su cultivo, impulsaron su industrialización mediante prensas y molinos, lo transformaron en un terrón blanco y lo popularizaron en Asia y África. Finalmente, el azúcar llegó a Europa por el sur de España, donde se utilizó inicialmente como medicina para la fiebre, el dolor de estómago y la tristeza. Era un lujo extremo por su alto costo: en Londres, una cucharadita de azúcar podía equivaler al salario de un trabajador. Fue considerado el ‘oro blanco’ por los consumidores de té, café y chocolate, que hasta entonces eran amargos; para ellos, el azúcar fue una verdadera bendición.

Cristóbal Colón lo trajo a América en su segundo viaje, en 1493. Introdujo la caña de azúcar en la isla La Española, hoy República Dominicana y Haití. El clima, el suelo y el calor eran propicios, por lo que la caña crecía más grande y más gruesa. Para su cultivo se recurrió a la esclavitud: entre el 30 % y el 35 % de los esclavos africanos llegaron a las islas del Caribe, convirtiendo al azúcar en uno de los motores de la trata de esclavos.

Los críticos del cultivo de la caña y de la producción de azúcar consideran que su historia está marcada por la sangre y la muerte de millones de esclavos en las plantaciones. Esto fue uno de los factores que condujo a la Revolución haitiana en 1791, cuando Haití, entonces colonia francesa, interrumpió el comercio azucarero hacia Europa. Ante esta situación, Napoleón Bonaparte impulsó el cultivo de la remolacha azucarera para producir azúcar y así bloquear la importación desde las islas del Caribe.

Otra tragedia asociada al azúcar ha sido su consumo incontrolado, vinculado a la aparición de la diabetes tipo 2, la obesidad y la hiperlipidemia, enfermedades que han contribuido al colapso de los sistemas de salud en el Siglo XX y a comienzos del siglo XXI.

El azúcar no es solo un sabor; es una historia larga y compleja. Algunos historiadores la señalan como un motor del progreso, al haber impulsado la industrialización, la generación de empleo y la riqueza de pueblos y ciudades. Sus defensores argumentan que la producción de azúcar y de panela —alimento ampliamente consumido por las clases populares y campesinas— genera subproductos como el alcohol y los biocombustibles, y que hoy los cultivos están mecanizados, con menor uso de mano de obra en condiciones adversas.

Sin embargo, persiste la crítica de que, históricamente, muchos industriales priorizaron la riqueza por encima de la dignidad humana de los trabajadores. El azúcar, como fenómeno relativamente reciente en la historia de la humanidad, aún no ha sido plenamente controlado en su estado original. En la historia reciente, tanto el azúcar como el petróleo continúan siendo cuestionados, aunque sus defensores sostienen que son recursos que el ser humano debe aprender a regular. Cada país tiene la responsabilidad de legislar sobre su uso y consumo.

Por ello, en la actualidad, en tiendas y empaques de productos derivados del azúcar suele aparecer una advertencia sobre los riesgos del uso excesivo.

Cirujano urólogo, docente universitario, escritor y columnista. Fue director del servicio de urología en el Valle del Cauca por 25 años y también fue director de la Clínica Rafael Uribe.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas