Escuchar este artículo

¿Imparciales?

Abril 01, 2019 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

No existe nadie objetivo, no puede serlo, porque la participación de nuestra esencia afecta la percepción. Lo dice la ciencia: el observador afecta el resultado de la investigación. Lo anterior no es un defecto sino una alerta para hacer más conciencia de cómo deben manejarse los hechos. La semana pasada se pidió ‘aprobación’ en redes para desbloquear una negativa del canal Caracol para transmitir un programa donde dos papás denunciaban a sus exesposas por impedirles ver a sus hijas, utilizando el poder jurídico al señalarlos como abusadores sexuales de sus chiquitas. El tráiler de la entrevista es muy emotivo, a los papás se les quiebra la voz, mientras el periodista pregunta (¿alguien conoce la historia del periodista investigador?). Hasta aquí todo ‘normal’.

Hace 3 años y medio Luciana Chacra le fue arrebatada a su mamá Catalina Navarro, porque su papá argentino Juan Pablo, apoyado en Séptimo Día, presentó acusaciones contra su exesposa. Sí, hubo una sentencia jurídica parcializada pero en vez de ayudar a revisar el proceso (como fue el gancho que se le ofreció a Catalina para que contara el caso), los hechos se presentaron como si ella fuera secuestradora (las cámaras de Séptimo Día estuvieron ‘coincidencialmente’ en el momento en que la Policía la abordó), Icbf prometió garantías de protección y lo que es peor, se ocultó información por parte del programa, lo que hubiera podido cambiar el resultado de los acontecimientos.

En la ‘exhaustiva’ investigación Séptimo Día viaja a Argentina y muestra a un papá abatido y solitario por no tener a su hija. No se dice que Juan Pablo ya tenía compañera y esperaba un hijo. Sé que ningún hijo reemplaza a otro, pero el objetivo era mostrar el ‘abuso’ contra un hombre solo y ‘abandonado’. Hasta tal punto fue el engaño, que la misma justicia argentina, meses después, condenó al papá de Luciana por bígamo y exoneró a Catalina de tener que pagarle al señor por el cuidado de su hija. Catalina está en silla de ruedas, ha visto a su hija dos veces en Argentina pero no le permiten quedarse con ella a solas. Debe haber quien ‘cuide’ los encuentros. A Luciana no la dejan venir a vacaciones y aún cuando ella está bien, añora a su mamá y quisiera estar con ella. Ni qué decir de Icbf que prometió acompañamiento y como dice Catalina “lo dejó por escrito que cada dos meses iban a ir a visitar a la niña y me enviarían un informe y hoy 42 meses después no me han mandado el primero. He enviado derechos de petición y nada. Esa entidad es un absurdo”. El daño está hecho. La separación de la madre y su hija sigue vigente…

Todo lo anterior para recalcar que no es a través de realitys televisivos como se ventilan estos asuntos. De entrada, en el programa de los papás se sugería quiénes eran los buenos (ellos) y quiénes las malas (ellas). No había opción de equilibrio para oír las explicaciones de las mamás. La parcialización es notoria y la ‘carga’ o intención desvirtúa el equilibrio. ‘La desaparición de Madeleine Mccan’ en Netflix (recomendado) es una prueba aterradora de cómo se desvirtúan los hechos por manipulación de medios. Hay que defender a los niños no aumentar rating o cobrarle a la expareja los pendientes. Utilizar a la opinión pública es peligroso porque siempre son los hijos los que pagan las consecuencias.

Sigue en Twitter @revolturas

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS