Editorial

Venezolanos en Colombia: entre el regreso y el arraigo

La historia latinoamericana está llena de transiciones fallidas que comenzaron con la salida de un líder y terminaron en nuevas frustraciones.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

La caída del líder del chavismo no implica, necesariamente, la caída del régimen. | Foto: Allison Robbert

14 de ene de 2026, 01:51 a. m.

Actualizado el 14 de ene de 2026, 01:51 a. m.

La captura de Nicolás Maduro por el Ejército de Estados Unidos representa un punto de quiebre simbólico para millones de venezolanos dentro y fuera de su país. En Cali, ciudad que se convirtió en refugio y hogar para miles de ellos, la noticia se vivió como un sacudón íntimo: una mezcla de alivio, esperanza, cautela y temor. Es que la caída del líder del chavismo no implica, necesariamente, la caída del régimen. Y esa incertidumbre explica los dilemas que hoy atraviesa la diáspora venezolana en Colombia y en buena parte del mundo.

Así lo evidencian las historias recogidas por El País en el reportaje ‘Volver o quedarse en Cali: el dilema de los venezolanos tras la caída de Maduro’, que confirman que migrar no es una pausa mientras “todo mejora”, sino una transformación profunda y, en muchos casos, definitiva de la vida.

Katherín Rojas, repartidora de domicilios en la capital vallecaucana y exestudiante universitaria en Valencia, por ejemplo, representa a quienes celebran la captura del líder del régimen, pero se resisten a hacer maletas, no por falta de amor a su país, sino por conciencia política; el chavismo sigue en el poder, el futuro es incierto y la prudencia se convirtió en una forma de supervivencia aprendida.

Otros, en cambio, ya sueñan con regresar a “reconstruir la nación” y han puesto en venta lo que levantaron con esfuerzo en Colombia: motos, electrodomésticos, incluso pequeños negocios como misceláneas y tiendas de barrio. En esas decisiones conviven la nostalgia, el anhelo de justicia y la esperanza — aunque no siempre realista— de un nuevo comienzo.

Como lo advierten académicos, Venezuela aún no ofrece condiciones claras de estabilidad institucional, económica ni de seguridad que permitan un retorno masivo. La historia latinoamericana, además, está llena de transiciones fallidas que comenzaron con la salida de un líder y terminaron en nuevas frustraciones.

El caso de Ibrahim Sawas revela otro dilema de fondo de la diáspora venezolana. Está feliz en Cali, quiere quedarse, invertir, pagar impuestos y generar empleo en su restaurante de comida árabe. Pero la falta de regularización migratoria —tras casi cuatro años en Cali, sigue sin cédula de extranjería— lo limita al extremo. No puede abrir una cuenta bancaria, un plan de celular, tomar un arriendo. Su situación plantea una pregunta: ¿está el Estado colombiano preparado para convertir la acogida humanitaria en integración real?

Porque para muchos venezolanos Colombia dejó de ser tránsito y se convirtió en destino. Ya no hablan de exilio, sino de pertenencia. Añoran Maracaibo o Mérida, pero se reconocen caminando por el Bulevar del Río o subiendo a Cristo Rey, como le sucede a Édgar Antúnez, líder de una fundación que asesora a otros migrantes venezolanos.

La captura de Maduro, entonces, puede ser el inicio de una transición en el vecino país. Pero, ocurra lo que ocurra, una parte de esa nación ya echó raíces en Colombia. Comprender sus dilemas, entre el regreso y el arraigo, no es solo un ejercicio de empatía: es una responsabilidad política y social del territorio que los recibió.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas