Una propuesta irresponsable

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Una propuesta irresponsable

Abril 05, 2020 - 06:50 a. m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Desde que se conoció la amenaza de expansión del Covid-19 no han sido fáciles los días, incluidos los de quienes ocupan altos cargos de responsabilidad pública. La situación de encierro global generalizado con excepciones puntuales y la afectación abrupta de las costumbres sociales y de las relaciones económicas, no tiene precedente. Y es a ellos, a quienes les corresponde tratar de acertar en las medidas y guiar al país en la tormenta.

En ese grupo están en primera línea, el presidente, los gobernadores y los alcaldes. Han sigo elegidos para gobernar y es natural que el país y los ciudadanos miren hacia ellos en busca de respuestas. Y en momentos de ansiedad y algo de impotencia, es de esperar que en ocasiones desacierten en sus comentarios o se salgan de la ropa. Pero cuando ocurre una y otra vez, no se trata de un error, sino de una característica del gobernante.

Este pareciera ser el caso de la alcaldesa de Bogotá. Una persona estudiosa, inteligente, hábil y recursiva, y audaz en política. No en vano su ascendente carrera en poco tiempo. Ganó la alcaldía por una nariz, en parte por su estilo polémico y arrogante, pero desde antes de posesionarse empezó a mostrar una faceta desconocida, de gobernante serena y afable, ganándose poco a poco el aprecio de muchos de quienes no votaron por ella.

Es más, al inicio de la crisis del nuevo coronavirus, una vez explicó el propósito y alcance del simulacro de aislamiento, la ciudadanía entendió su beneficio y lo acató. E hizo gala de sus más claras características: liderazgo y carácter. Pero le duró poco la galantería. Pronto quedó en evidencia su ánimo de figuración y deseo de rivalizar con el presidente Duque, cuestionando sus medidas y haciendo propuestas sin medir sus consecuencias.

La primera perla fue hacer una rueda de prensa al tiempo de una alocución presidencial. Luego, en un acto conjunto en Palacio de Nariño, prometió “techo y comida” mirando al Presidente, como si fuese tan fácil y de su entera responsabilidad. Días después, cuando sacaron de una residencia a una familia venezolana por no pagar el arriendo, dijo que esa era responsabilidad de Migración Colombia, echándole otra vez la culpa a la Nación.

Pero estos hechos no son para nada graves. Es más, podrían considerarse anecdóticos. Lo que sí preocupa es la propuesta de apagar la economía tres meses. No demoró en caerle todo el mundo encima, en especial algunos de los economistas más serios. Porque una cosa es extender la cuarentena unas semanas, lo que probablemente ocurrirá con ciertas excepciones, y otra, apagar la economía, es decir, dejar de producir y consumir.

Lo explicó muy bien Mauricio Reina en Portafolio: “Crearía un inmenso caos económico, político y social: implicaría multiplicar las quiebras de las empresas, disparar los despidos de personas y elevar el desempleo a niveles inéditos. Y también implicaría cercenar las fuentes de impuestos con los que se pretendería financiar los programas sociales de los gobiernos, nacionales y locales, para enfrentar los males anteriores.”

Preocupa, porque quien lo propuso no fue cualquier hijo de vecino sino quien ocupa el segundo cargo de elección y quien tiene aspiraciones políticas. No se debe gobernar con impulsividad ni motivado por animadversiones personales o rivalidades insulsas. Ojalá estas peladas de cobre de la alcaldesa no sean un reflejo de su esencia, porque una cosa es el grito, el afán de protagonismo y el criticar de oficio a los demás -lo que de por sí habla de sus características como gobernante- y otra, salir con una propuesta tan irresponsable.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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