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Divisiones e intereses

Mayo 26, 2019 - 06:50 a.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Era de esperar la división al interior del partido Farc. En los grupos armados ilegales suelen presentarse líneas duras y blandas que se expresan en posiciones enfrentadas en el mando de las guerrillas y en las negociaciones. La ruptura entre ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’ es el resultado lógico de visiones divergentes. Pero no sólo obedece a visiones encontradas, sino a intereses particulares: cada uno está defendiendo el suyo.

Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, no la ha tenido fácil. Le ha tocado dirigir un partido débil desde su génesis y con dirigentes cuestionados, en un país que sigue polarizado por los términos de la negociación. Le cuestionan dentro del partido su elección como presidente, la colectividad obtuvo una vergonzosa votación al Congreso, y los casos de alias ‘Santrich’, ‘Iván Márquez’ y ‘El Paisa’, le han generado un desgaste demoledor.

En tal sentido, la carta pública, en la que toma distancia de las opiniones y las acciones de ‘Márquez’ es el resultado de quien intenta mantener la cohesión y coherencia dentro del nuevo partido político, en defensa de lo acordado en el proceso de paz. Y tiene lógica, pues la crítica de ‘Márquez’ a la dejación de las armas, no haber asumido la curul en el Congreso, y continuar en la clandestinidad, le hace un daño enorme al partido y a la paz.

Pero la carta, aplaudida por unos y cuestionada por otros dentro y fuera de las Farc, pareciera ser además el resultado de una decisión entre pragmática y desesperada. Es evidente la crisis interna por la que pasa ese partido y la jefatura de Rodrigo Londoño. En tal sentido, no tenía mayor opción: evidenciaba el cisma que existe y rompía cobijas con quienes están cuestionando el proceso o corría el riesgo de echarlo todo a perder.

Tenía que hacerlo para rescatar lo que queda de partido, tomar un segundo aire y salvar su pellejo, y porque cada día se evidencia más que alias ‘Márquez’ y el ‘Paisa’ están en otro cuento y que tienen rabo de paja porque han seguido delinquiendo. Es cuestión de tiempo para que terminen solicitados en extradición. Argüir que no se presentan a la JEP porque temen por su seguridad es una mentira. Les da miedo que les echen mano.

Es decir, tanto Londoño como ‘Márquez’ están defendiendo un interés. En el caso del primero, legítimo. Responde a una apuesta política que él y otros guerrilleros en buena hora hicieron, además de defender su jefatura, que pareciera hacer agua. En el caso del segundo, es claramente un interés personal disfrazado de uno colectivo, para justificar su clandestinidad y empezar a victimizarse, ante los señalamientos que puedan venir.

Pero más allá de los móviles detrás de ambos dirigentes, lo que sí debe inquietar es el efecto colateral de esa ruptura en la consolidación del proceso de paz. Londoño ha dicho que pase lo que pase no volverán al monte, otros piensan lo contrario. Un partido Farc cada día más debilitado y con una jefatura cuestionada, no es positivo, sin perjuicio de compartirse o no su ideología, y aunque los culpables de tal suerte sean ellos mismos.

Hace bien Rodrigo Londoño en tomar distancia de ‘Iván Márquez’ en especial porque no puede existir una línea gris en el tema de la dejación de armas. Se es partido político u organización criminal. El país experimentó, con las Farc y la UP, las consecuencias de ese tipo de ambivalencias. En qué termine la división al interior del nuevo partido, difícil saberlo. Más, cuando hay intereses personales, legítimos y no legítimos, detrás de ellos. Lo relevante de lo que está sucediendo es cómo impacta el devenir del proceso de paz.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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