Sin consenso

Sin consenso

Enero 18, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Presidencialismo (Estados Unidos) y parlamentarismo (Reino Unido) en crisis desde hace varios años. Una situación que ha venido alarmando a los académicos que se ocupan del tema y a los estudiosos de la democracia. Es el impacto de la tecnología, la globalización y el deterioro en el bienestar de la clase media que están haciendo estragos que no son fácilmente superables. Hay desencanto con la clase política.

La decisión del Parlamento británico, el martes pasado, es cierto exhibió una vez más la majestad que rodea el quehacer de esa noble institución. Ello es muy satisfactorio cuando se compara con el bochinche y la ausencia casi total de dignidad en el Congreso colombiano. La renovación de la confianza al gobierno de la primera ministra May, después de una derrota que no tiene antecedentes, habla muy bien del sentido de responsabilidad política del Partido Conservador.

Señalo estos dos eventos tan recientes para hacer contraste con la crisis que se hizo notoria con la convocatoria y la votación del referendo (2017) sobre la continuidad o salida del Reino Unido del esquema de la Unión Europea. El primer interrogante es, ¿cómo fue posible que una clase dirigente que se presumía lúcida y visionaria, pudiera someter a la decisión popular un tema tan complejo que ni siquiera los académicos de los mejores centros de pensamiento habrían podido resolver así, de un plumazo, con una papeleta? Ahí se desata una dinámica que ha golpeado duramente las instituciones admirables del gobierno británico, el comportamiento de sus dirigentes políticos y el de la sociedad civil.

Por fortuna, semejante decisión dio lugar a un debate público en Europa sobre qué tan sensato era someter a referendo popular un tema de tanta envergadura y, por supuesto, casi todas las opiniones de los conocedores de la vida política, se pronunciaron en contra. No obstante, en Colombia, se hizo lo propio con un tema no menos complejo, el texto del acuerdo de paz con las Farc. El resultado fue igualmente negativo. Así se perdió el consenso tan indispensable en una sociedad política democrática, tanto en el Reino Unido como en Colombia. Allá y aquí seguimos tratando de recobrar la construcción de ese pacto social que haga posible la existencia de una democracia liberal, auténtica y progresista. Es tan fácil destruir lo construido después de tantas décadas y es tan difícil recobrarlo. Como quedó claro en la votación del martes que derrotó abrumadoramente al gobierno británico, ese consenso no existía ni existe al interior del propio partido de gobierno.

El modelo presidencialista que distingue a Estados Unidos sufre una crisis aún más preocupante. Aunque hay una corriente intelectual que exalta el comportamiento de muchas instituciones, de algunos medios de comunicación, de académicos, intelectuales y buena parte de la sociedad civil, porque han dejado bien en claro que el Presidente, así crea que puede decir lo que quiera y de la manera que quiera, no puede hacer lo que quiera.

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Criminal acto terrorista del jueves pasado, ocurrido mientras escribo esta columna, exige un consenso auténtico y urgente en Colombia sobre la lucha contra los factores que están generando tanta inseguridad y un desafío descomunal a las instituciones y, también, un consenso sobre cómo asegurar el buen desempeño del Gobierno en favor de la equidad en una sociedad que muestra tantas carencias.

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