Tribuga, Salento y Jericó

Tribuga, Salento y Jericó

Julio 05, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Nombres mágicos. Exaltaciones a la vida y a la naturaleza.

Tribugá en el Chocó, corazón de uno de los ecosistemas más ricos del Planeta. Con la diversidad de los bosques húmedos tropicales donde la cantidad de agua genera un entorno inusual en el cual y en la medida en la que la situación de orden público lo está permitiendo, los científicos siguen descubriendo variedades de anfibios, de insectos, de vegetación clave en el equilibrio del sistema. La ciencia y el ecoturismo responsable tendrán allí recintos de investigación y sano disfrute, con proyección internacional.

Todo esto será posible, si la sensatez triunfa sobre la ambición desmedida de algunos empresarios que están obsesionados por construir allí un puerto de aguas profundas. Buenaventura es un gran pendiente social y económico que tenemos los colombianos, por lo que ignorarla para construir otro puerto en el Chocó, que seguramente corra su misma suerte, es un despropósito.

Salento: la del patrimonio cultural cafetero. La del irrepetible paisaje de las palmas de cera que se elevan rectilíneas hasta el cielo ante el asombro de residentes y visitantes. Pueblo de gente amable que encontró en el turismo una fuente de ingresos para no depender exclusivamente de los altibajos de la caficultura. Orgullo nacional por su árbol insignia y por la exaltación a las raíces campesinas de la colombianidad. Este pueblo se debate entre conservar su esencia y vocación o caer ante la manipulación jurídica para que la minería llegue a sus montañas y modifique su ecosistema. Se enriquecerán los mineros y se empobrecerán los salentunos.

Jericó: población matrona de la antioqueñidad. Verde y deliciosamente culta. Con museos, teatros y escenarios para disfrutar el arte, Jericó es con Jardín, uno de los municipios más bellos del suroeste antioqueño. La fertilidad de sus suelos se admira todo el recorrido, donde el café, el aguacate Hass, cítricos y frutales recrean el camino en medio de flores silvestres y viviendas campesinas bellamente decoradas. Todo en peligro porque la minera Anglo Gold Ashanti quiere hacer allí minería de cobre con túneles de más de un kilómetro y riesgos para el río Cauca.

¿Hasta cuándo permitiremos los atropellos y desafíos a la naturaleza para satisfacer la voracidad económica de algunos?

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