La carta caleña al Niño Dios

Diciembre 23, 2022 - 11:45 p. m. 2022-12-23 Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Si el Niño Dios me escuchara, la carta no sería para mí, ni por tantos motivos ambientales y sociales del país y del planeta. Yo le pediría por Cali.

Le pediría para que la ciudad sea mirada por la dirigencia política como la gran oportunidad de demostrar que es posible reconstruir el espíritu cívico desde lo público, la viabilidad de su sistema de transporte, la eficiencia de sus empresas municipales, pero sobre todo el decoro en el manejo de los recursos económicos. Demostrar que el reto es gobernar para todos y no robar para pocos. Cali requiere convertirse en el laboratorio positivo del ‘Sí se puede’, para que el resto del país vuelva a mirarnos con admiración y resalte a aquella dirigencia que lo logre. Que el servicio público vuelva a ser motivo de orgullo y no una actividad vergonzante por las dudas que generan muchos políticos o incluso por la certeza de su enriquecimiento súbito en medio de la complicidad de los órganos de control. Eso no puede seguir pasando.

Le pediría que en el espíritu de los dirigentes empresariales no se ignore la política. Que aporten con nombres, ideas y recursos para llevar buenos gerentes con sensibilidad social a la administración pública. Pero ese aporte es con estrategia, con acercamiento sincero a líderes políticos y barriales que han demostrado tener valor y valores para medírsele a una transformación de ciudad. La implementación de esa estrategia va acompañada de financiación generosa, no pensando en el retorno de la inversión para sí, sino para las generaciones que vienen.

Le pediría a la Iglesia que retome el papel de unirnos y tender puentes. Sin duda una misión esencial es escuchar la voz de los desposeídos, pero un propósito irrenunciable debería ser llevarles soluciones y no fomentar el resentimiento. Esas soluciones van de la mano de la generación de empleos, de mejores ingresos, del apoyo del sector fundacional. Celebro la columna de ayer de nuestro nuevo obispo Monseñor Luis Fernando Rodríguez en El País: es remando juntos como la barca colectiva saldrá adelante.

Le pediría al niño Dios que ilumine el alma del caleño para que no se rinda. Que trabaje con esperanza y con hechos reales. Que no se deje manipular por las redes sociales con noticias falsas y selvas de desolación. Que todos pongamos de nuestra parte promoviendo lo bueno, generando empleo, embelleciendo nuestro entorno, contribuyendo con nuestro ejemplo personal al modelo de buen ciudadano, con firmeza, pero sin agresividad, tratando a los demás como nos gusta ser tratados en aquellas ciudades que son referentes del buen vivir. ¡Como queremos que Cali sea!

¡Feliz Navidad!

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