Elecciones lamentables

Elecciones lamentables

Agosto 02, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Cali ha sido una de las ciudades más perjudicadas con la elección popular de alcaldes. De la selección de ejecutivos capaces, con experiencia gerencial, vocación pública y sensibilidad social pasamos a una carrera ambiciosa de apetitos individuales, con apostadores profesionales que financian las campañas y de alianzas políticas que realmente tienen un trasfondo de adjudicación de áreas completas de la administración para lograr los contratos que allí se generen. Con este panorama sobra la preparación profesional y lo que es peor, los valores éticos estorban.

Los partidos políticos perdieron en Cali y en otras ciudades de Colombia la posibilidad de ser tanques de pensamiento para construir y defender banderas de transformación. Asumir posturas frente a la movilidad, la seguridad, el futuro de Emcali o la generación real de empleo, dejaron de ser objetivos partidistas. Nuestros políticos perdieron profundidad y creatividad.

Hoy no le apuestan a programas sino a cual es el candidato con más posibilidades de ganar para asegurar puestos y contratos. Por eso la característica más fuerte que debe tener un candidato a la alcaldía entre nosotros es tener ganas. Con estas trabaja, crea electorado y después, con una posición política más sólida atraerá a los demás partidos y grandes electores. Sabe que son cómodos, sin mucha imaginación para los grandes temas, pero inmensas para torcidos; que ningún movimiento está preparando sus figuras para ser estadistas, sino para llegar al poder regional y gobernar sin grandeza.

Este no es Bogotá, donde la campaña tiene como protagonista el metro; ni Medellín donde desde ya están preparando a Federico Gutiérrez para que al terminar la alcaldía estudie en el exterior y regrese como candidato presidencial, ni Barranquilla que desde hace más de una década siguen un plan de desarrollo consistente y votan por esa positiva continuidad.

Entre nosotros no; nos debatimos entre la infinita hartera de elegir en principio entre el exalcalde cuestionado, con un discurso agresivo y excluyente o el empresario de los juegos de azar, sin preparación académica ni trayectoria en gerencia pública que aprenderá a ser gobernante con nuestros recursos. Entre tanto la mayoría de nuestros políticos viendo cómo se montan en el tren de cada uno, sin vergüenza ni respeto. Lamentable.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS