El ocaso de la corbata

El ocaso de la corbata

Mayo 10, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Fui banquero por años y la corbata era obligatoria. Así estuviéramos en la más caliente de las oficinas, era prenda insustituible pues hacia parte del empaque de respetabilidad y confianza que debíamos transmitir.

De pronto la expresión ‘corbata’ se hizo sinónimo de cargo en el que se hacía poco. También ‘delincuente de cuello blanco’ le quitó el encanto a aquellas gorgueras almidonadas que cubrían el recorrido del lucidor lazo. Como si fuera poco, vinieron los calores infernales y la onda millennial, con lo cual muchos convencionalismos fueron derribados.

Los más brillantes referentes jóvenes ya no eran elegantes bambinos de Wall Street, sino desaliñados emprendedores de Silicon Valley, cuya prenda preferida ha sido la camisetica gris, de las que se compran dos y nos dan tres.

Esta semana uno de los más importantes bancos de la región abolió la corbata. “Vengan todos los días como si fuera viernes y los viernes de jean”. Siquiera no hay más días laborales en la semana porque hubiera quedado más cubierta la calva de Roy Barreras que el cuerpo de los cajeros.

Con la muerte de la corbata dejaremos de saber qué comía la gente pues sobre la seda apreciábamos los trozos de tocineta, manchas de aceite de oliva, yema de huevo, gotas de desamargado, entre muchos ingredientes. Con su desaparición termina la lucha por aprender a hacer los nudos, equivalente femenino a ponerse sola el primer brassier.

Se acaba un elemento que le dio status a muchos, empezando por el Chinche Ulloa quien le enseñó a varios a combinar fatalmente. Difícilmente quedarán usándola algunos abogados penalistas de Paloquemao y los lustrabotas del entorno, que sueñan con ser penalistas.

Nos perderemos de ver los pinchados que guardaban sus Hermés entre los botones de camisa para no salpicarla con la salsa boloñesa y siempre olvidaban estirarla al final, causa de burla entre los mensajeros que sí usaban corbata, así les quedara en el esternón.

¿Qué hacer con las corbatas que quedan? Unos la guardarán para amarrarlas y volarse por la ventana en una emergencia. Otros se sentirán Christian Grey y la usarán como prenda erótica para hacer 50 sombras de maldades.

Increíble, desaparece la corbata cuando Claudia López la usa permanentemente. Pero con ella todo es así. Al punto que Christian Grey preferiría con ella un corbatín.

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