Del encierro al aislamiento

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Del encierro al aislamiento

Mayo 15, 2020 - 11:45 p. m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Hace algunos días pregunté por un amigo, ochentón, de cultura vasta, trayectoria profesional admirable y gran conversador. Me preocupaba que en mis llamadas a su confinamiento, lo sentía bajo de ánimo. Una amiga común me lo aclaró: “Su problema no es el encierro, es la patada diaria que le da la tecnología. Le ha sido difícil manejar bancos, pedir domicilios, aclarar dudas con las entidades, todo a través del computador pues él conoce lo básico y se siente inservible desde ese maldito aparato”.

Este es un ejemplo reiterado, pues permanentemente el tema es la dificultad con varias entidades financieras que se olvidaron de poner seres humanos sensibles como interlocutores y los PBX de las empresas o los call centers reemplazaron los asesores financieros, los gerentes de cuenta y a aquellas personas que gozaban de la confianza general.

Hoy la lucha inicia con las dificultades en las páginas web de las entidades públicas o financieras o de servicios. No contestan a tus requerimientos escritos. Como nuestras generaciones son verbales, buscamos un teléfono que nos atienda para encontrar un buen ser humano que entienda nuestras inquietudes. Es milagro que contesten.
Hay que llamar muchas veces para encontrar la opción requerida entre la cantidad de alternativas. Nos contesta la mayoría de las veces una persona joven, con amabilidad fingida y suficiencia extrema, que no entiende de que el conocimiento de su interlocutor sobre sistemas es mucho más bajo que el suyo. Para estos insolentes muchachos, es increíble que no sepamos cuáles son los navegadores que tenemos, cuando en nuestra mente están Colón y Magallanes y no Chrome o Safari.

A la pregunta de cuántos puertos disponemos, nuestras generaciones piensan en Buenaventura y no en las entradas al computador. A veces sentimos que estamos hablando con un extraterrestre y tenemos que implorar comprensión mencionando nuestra edad para lograr paciencia en las explicaciones. Repentinamente, desde el encierro, concluimos que el aislamiento físico es poco, frente a la ausencia de comunicación con el mundo, pues muchas empresas dieron el salto generacional olvidándose que los dueños de gran parte de las decisiones económicas y financieras del mundo, están en manos de esos vejetes torpes para hacer transacciones complejas en el computador pero que tuvieron la sabiduría para construir país, con el sudor de la frente y sin la soberbia de humillar a sus clientes.

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