Columnistas
Drones vs. cometas
Los ‘cometadrones’ son distintos a las cometas: no tienen cola y se parecen más a los faroles que tanto gustan y, aunque todavía no se han popularizado, ya cumplen con su propósito de ser intimidantes.
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4 de sept de 2026, 01:52 a. m.
Actualizado el 4 de sept de 2026, 01:52 a. m.
Acabo de ver el ‘cometadron’, una extraña creación producto de la creatividad popular, confeccionado en un material negro brillante, que llegó en un motocarro por los lados del Parque Panamericano. Interrogado, el vendedor dijo que el éxito había sido rotundo y que ya era la tercera edición de su invento.
Los ‘cometadrones’ son distintos a las cometas: no tienen cola y se parecen más a los faroles que tanto gustan y, aunque todavía no se han popularizado, ya cumplen con su propósito de ser intimidantes. Su sola presencia y su precio de tan solo 60 mil pesos son un atractivo en los elevaderos, pues se le atribuyen poderes destructivos que acobardan hasta al más valiente de los cometeros tradicionales.
Fueron muchas las cometas que este servidor elevó en su vida y ahora con el abuelazgo habría querido proseguir esta tradición familiar, pero a Mateo, mi nieto mayor, no le parece ni cinco de divertido esperar a que haya viento para elevar uno de estos artefactos, para él prehistóricos, que antes surcaban los despejados cielos azules de los agostos vallecaucanos.
¿Será entonces que el futuro está en este remedo de cometas? Les quiero contar que, después de adquirir mi nuevo ‘cometadron’ y de irme con él por los lados de la carretera al mar, donde aún quedan algunos rezagados elevadores de cometas, me quedé mi buen rato a la espera de que alguien más apareciera con el novedoso artilugio. Empezaba a caer la tarde cuando descubrí a otro portador de esta nueva versión de la cometa que estaba haciendo lo mismo que yo, esperando que el otro hiciera el oso, y como ninguno de los dos fue capaz de hacer decolar la fantasmagórica cometa, cada uno cogió por su lado y se fue con su música para otra parte.
Hoy viernes por la tarde volveré al mismo lugar para buscar que me reparen mi ‘cometadron’ aunque ya Mateo me anticipó un profundo fracaso en mi empeño de elevarlo con una frase lapidaria: “Abuelo, tú no estás para elevar drones, así sean de mentiras, y viceversa”.

Administrador de Empresas, Abogado y periodista por vocación. Director y fundador de MF Publicidad Mercadeo Limitada, al igual que de los programas Mario Fernando Piano y Oye Cali. Galardonado en dos oportunidades con el premio Simón Bolívar de periodismo. Escribe para El País hace más de 40 años.







