Un Serpa para Duque

Un Serpa para Duque

Noviembre 22, 2018 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Resulta difícil entender por qué el gobierno de Iván Duque se sometió a semejante desgaste al presentar la ley de financiamiento, que proponía gravar con el IVA todos los productos de la canasta familiar, para terminar retirando, sin pena ni gloria, la propuesta.

Buena parte de la estrepitosa caída de la popularidad del Mandatario se debe a esa iniciativa, que la gente sentía golpeaba a los bolsillos de los más pobres, así el gobierno se hubiese comprometido a dar una compensación mensual a esas personas.

Entiendo las motivaciones que llevaron a Alberto Carrasquilla a hacer esa propuesta: el presupuesto del próximo año tiene un ‘hueco’ de $14 billones y hay que conseguir los recursos como sea si no queremos que el Estado se paralice y que los programas sociales queden desfinanciados.

Técnicamente la propuesta de Carrasquilla es válida, pero la más inoportuna desde el punto de vista político, en un país polarizado y en el que la oposición tiene los dientes afilados y vive pendiente de qué error comete el Gobierno para caerle a la yugular.

Y, por supuesto, Petro, Robledo y compañía han hecho ochas y panochas con la ampliación del IVA a la canasta familiar. Ese error refleja la que, en mi sentir, ha sido la mayor debilidad del gobierno Duque en sus primeros cien días: la falta de manejo político.

Entre otras cosas, esa flaqueza refleja que el expresidente Uribe, sin duda el político más hábil que hay en este país, ha tenido muy poca ingerencia sobre el gobierno.

En cierta medida es explicable que a Duque, hombre bien intencionado y con una sana postura conciliadora, le falte manejo político, por su falta de experiencia en la cosa pública. Pero si a Duque le falta olfato político y a quienes lo rodean también, apaga y vámonos.

El Presidente necesita un escudero, tipo Horacio Serpa en tiempos del gobierno de Ernesto Samper, que frentee a la oposición y que defienda las iniciativas del Gobierno en el Congreso, en los medios y, si es necesario, en la plaza pública.

En ese sentido, el papel de la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, deja mucho que desear. La señora no se ve por ningún lado, no figura para nada, no da la cara. Entonces, le toca al Presidente asumir ese rol, con el desgaste que ello implica.

Urge, entonces, que el Presidente vaya pensando en un relevo en el Ministerio del Interior. Y la solución la tiene a la mano: Carlos Holmes Trujillo, que además de ser un hombre leal e identificado con los postulados del Gobierno, tiene larga experiencia política, temple, y habilidad para sortear las críticas y las situaciones difíciles.

De hecho, la ha tenido siempre. Cuando Carlos Holmes era alcalde de Cali y yo editor de la sección de Cali de este diario, en una columna que tenía, le metía unos viajados inmisericordes. El Alcalde, al día siguiente, me llamaba a agradecerme por la “crítica constructiva” que le hacía. Obviamente, yo quedaba desarmado con semejante amabilidad, hasta que dejé de atacarlo.

Un hombre con esa habilidad es el que necesita Duque a su lado.
Ciertamente nuestro paisano cumple una buena labor en la Cancillería. Pero los mayores problemas de Duque no están fuera de las fronteras, sino dentro de ellas.

Ojalá alguien le haga ver al Presidente esta realidad porque urge que su joven gobierno se fortalezca politicamente, para que pueda sacar adelante las reformas que el país requiere.

Sigue en Twitter @dimartillo

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