Marchas marchitas

Marchas marchitas

Noviembre 15, 2018 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Los estudiantes de las universidades públicas marcharon ayer, por séptima vez, para reclamar más recursos para esos centros educativos.

Su marcha se cruzó con una que promovieron Fecode y otros sindicatos para protestar por la iniciativa del Gobierno que pretende extender el IVA a todos los productos de la canasta familiar.

La verdad es que los caleños, y los habitantes de las principales ciudades del país, estamos mamados con tanta marcha y tanta protesta, de las cuales el gran damnificado resulta ser el ciudadano de a pie.

Sí, ese ciudadano que usa el MÍO, cuyos carriles son lo primero que bloquean los protestantes, o su ‘pichirilo’ para desplazarse a su puesto de trabajo y queda atrapado en medio de esas marchas. Mejor dicho, Juan Pueblo, cuyos derechos se pretenden defender con esas protestas, al final es el gran afectado con las mismas.

Eso no quiere decir que se deban satanizar las marchas. Al contrario, el derecho a la movilización social está consagrado en la Constitución y hay que ejercerlo. El problema, como siempre, es cuando se abusa.

No nos digamos mentiras: esa ola de marchas que se está extendiendo por todo el país tiene claras motivaciones políticas. Sus promotores son los miembros de la Colombia Humana, con Gustavo Petro a la cabeza.

Lo que busca el petrismo con estas movilizaciones no es que les den más plata a las universidades públicas (el Gobierno ya hizo una generosa oferta que dejó satisfechos a los rectores), ni que Duque desista de aplicar el IVA a la canasta familiar.

La intención ulterior de esas movilizaciones es crear una sensación de caos en el país, con el fin de allanar la llegada de Petro al poder en el 2022.

Y es que el padre de la Colombia Humana se presenta ante su cauda como el Mesías que va a poner orden y va a hacer justicia en este país. Y más de uno se cree ese cuento chimbo.

La estrategia es clara, pero torpe desde el punto de vista político. Porque la gran afectada con estas movilizaciones ciudadanas es la clase media, que es a la que Petro tiene que conquistar si quiere llegar a la Presidencia.

La izquierda en general y Petro en particular se equivocan al creer que pueden llegar al poder radicalizando su discurso y sembrando el caos.

Esa estrategia sirve para garantizar el apoyo de la izquierda, pero con ella espantan a la gente de centro, que es la mayoría de este país.
Olvidan que la izquierda no representa más del 30 % del electorado y que esos votos no alcanzan para conquistar el poder.

Con ese proceder, el petrismo refuerza la sensación que muchos colombianos tenemos de que la izquierda radical es muy buena para generar caos pero muy mala para ofrecer soluciones y, sobre todo, para aplicarlas.

Buena parte de los estudiantes marcha con la legítima intención de reclamar más atención para la universidad pública. Respetable. Eso sí, quienes están en ese plan deben tener cuidado y no dejarse utilizar como idiotas útiles por quienes tienen objetivos muy diferentes al impulsar esas protestas.

Lo que deben tener claro ellos, y todos los colombianos, es que las movilizaciones sociales son un medio para conseguir algo y no un fin, como lo ven quienes pretenden sembrar el caos con el propósito de conquistar el poder.

Moraleja: Las marchas son tan importantes que se debe impedir que las marchiten quienes abusan de ellas.

Sigue en Twitter @dimartillo

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