Bájense de esa moto

Bájense de esa moto

Julio 11, 2019 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Una característica fundamental de un gobernante sensato es saberse ‘patrasear’ a tiempo cuando una decisión que toma resulta inconveniente, inoportuna y es altamente impopular.
Eso es lo que yo espero que Maurice Armitage, y su secretario de Seguridad Andrés Villamizar, hagan con la sorprendente decisión que anunciaron el martes pasado de no renovar el decreto que prohibía a los motociclistas circular con parrillero hombre.

Juro que he hecho el ejercicio de tratar de entender la decisión, pero entre más lo pienso, más inconveniencia le veo. Puede haber razones sociales y filosóficas para sustentarla. Por ejemplo, que permitir la parrillera mujer pero prohibir el parrillero hombre es discriminatorio. También entiendo que para muchos padres de familia que tienen como vehículo la moto es un alivio que le permitan movilizar a su hijo, a su hermano y a su padre.

Pero esos me parecen argumentos muy débiles frente a la necesidad prioritaria que tienen las autoridades de Cali de devolverle la seguridad a una ciudad azotada por el hampa.

Y es que entre el 1 de enero y el 26 de junio de este año se registraron un total de 8.878 denuncias por hurto a personas, lo que constituye un 26% de denuncias más que el año pasado. Una barbaridad. Entonces, lo que la ciudadanía está esperando es que las autoridades tomen medidas para combatir esa inseguridad. Cualquier decisión que no vaya en ese sentido, en este momento es inoportuna.

Y evidentemente la decisión de autorizar el parrillero hombre no va en esa dirección. No sabemos si se traducirá en un aumento de los robos, pero lo que sí es seguro es que no va a disminuirlos. Este momento, en el que el hurto a personas está disparado, es el menos adecuado para adoptar esa medida.

También es indiscutible que esta decisión va a disparar la percepción de inseguridad que existe en la ciudad. Y es que cualquier conductor al que se le parquee una moto con parrillero al lado, entra en pánico de inmediato.

Y cuando la percepción aumenta, lo más probable es que aumente la inseguridad, porque la gente está estresada y en esas circunstancias cualquier chispa puede generar un incendio de proporciones insospechadas.

Entiendo que una de las razones que llevó a las autoridades a no renovar la prohibición es la dificultad para aplicar la norma. Lo que me parece aún más desacertado. Se debió hacer todo lo contrario. O sea, tomar medidas para que esa prohibición se respetara. Por ejemplo, facultando a los guardias de tránsito y a los policías a sancionar los infractores.

Si esa va a ser la filosofía que va a mover a las autoridades, tocará permitir la circulación de motos y de taxis por los carriles del MÍO y por las ciclovías, que hoy son usurpados constantemente por esos actores viales.

En fin, está claro que este no era el momento para tomar esa medida. Todos los sondeos que se han hecho al respecto muestran el muy mayoritario rechazo que la misma genera. (en uno que hice en mi cuenta de twitter, el 77% de las personas dijeron no estar de acuerdo con esa decisión).

Me parece un avance que el Secretario de Seguridad manifieste que esta decisión se va a mantener un mes, al cabo del cual se evaluará su impacto, a fin de mantenerla o derogarla.

Pues respetuosamente le sugiero que se ahorre ese mes y reverse cuanto antes una decisión inconveniente, inoportuna, e impopular.

Sigue en Twitter @dimartillo

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