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El unanimismo ideológico, cultural y político, es la sentencia a muerte de la democracia.

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Francisco José Lloreda Mera
Francisco José Lloreda Mera. Columnista | Foto: El País

24 de oct de 2026, 09:09 p. m.

Actualizado el 24 de oct de 2026, 09:09 p. m.

La narrativa predominante sobre la historia de Colombia y en particular desde finales de la década del 60 del siglo pasado responde a una lectura y un discurso de izquierda que hizo metástasis en el sistema educativo, las instituciones, la cultura y las tradiciones sociales, diezmando o engrandeciendo hechos, ensalzando o aplastando protagonistas, condenando o justificando crímenes por afinidad ideológica y de conveniencia política.

Realidad contrarrestada pobre y tímidamente hasta que la gota rebosó la copa cuando en el marco del acuerdo de paz con las Farc se aceptó escribir una versión oficial de la historia -más sesgada que la existente- para tratar de reivindicar la lucha armada. Tarea inconclusa que retomó Petro manoseando de entrada la espada de Bolívar, bendiciendo el sombrero de Pizarro, e intentando borrar a la brava el prontuario criminal del M-19.

Súmele la fatiga de distintos sectores con una agenda audaz política y mediática por la reivindicación de los derechos de la población afro, la mujer y la comunidad LGBTQ, que terminó pasando factura. La intensidad con que copó el espectro, descalificando a veces a quienes pensaban diferente -sin que fuesen homofóbicos o estuviesen en contra de la equidad de género y los derechos de las minorías- desató sentimientos encontrados.

Situación que capitalizó la derecha radical. Esta causa, entre otras, empezando por la inseguridad y la corrupción, le dieron el triunfo a Abelardo de la Espriella. Por eso, no debe sorprender el anuncio de una contrarrevolución cultural y el retiro de 30 piezas del Museo Nacional aduciendo sesgo ideológico y apología al terrorismo. El Presidente, con su estilo particular, estaría siendo coherente, sin que ello justifique dicho proceder.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, decía Absalón Fernández de Soto. Siendo cierto que la narrativa histórica sobresaliente es en ocasiones tendenciosa y que no hay razón para exaltar con hipérbole la figura de Pizarro y la causa criminal del M-19 en el Museo (aunque hubiese sido protagonista de un momento crítico), esa no era la forma. Han debido visibilizar el sesgo y solicitar una revisión curatorial objetiva, institucional.

La narrativa histórica es esencial a la política. Quien escribe la historia, tiene el poder; define buenos y malos y, elimina, inventa o recrea los hechos conforme a sus intereses. Y como somos frágiles de memoria y se lee poco, no es tan difícil borrarla y reescribirla. Mao Zedong y Adolfo Hitler, entre otros, lo hicieron. Destruyeron todo lo que oliera al pasado que fuese contrario a sus designios. Impusieron con sangre una contracultura.

Las gestas contraculturales, sean de izquierda, centro o derecha, no deben tomarse a la ligera. Indica Jason Stanley, en Borrar la Historia, que cuando se intenta reescribirla a veces se afirma que solo se está eliminando teorías o interpretaciones y no los hechos históricos en sí, pero a veces, dependiendo la intervención, acaba borrando esos hechos. El unanimismo ideológico, cultural y político, es la sentencia a muerte de la democracia.

Es necesario revisitar la historia y cerciorarse que se ciña a los hechos fácticos incluyendo distintas voces, análisis e interpretaciones. También, hacer respetar los derechos de las minorías, pero sin atropellar a los demás. En un ambienta caldeado, el fondo y la forma importan. El presidente De la Espriella debe decidir si en el propósito de enderezar el rumbo apela a las mismas armas de Gustavo Petro. Si se nivela por lo alto o por lo bajo.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.

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