Columnistas
Cuatro años que empiezan…
La ciudadanía colombiana ya escogió su futuro, y así sea corta la diferencia, tarde o temprano tendrá que reconocer esta decisión.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


22 de jun de 2026, 03:27 a. m.
Actualizado el 22 de jun de 2026, 03:27 a. m.
Colombia ha escogido a Abelardo De la Espriella como el nuevo presidente de la República. Y así el presidente Petro haya decidido no aceptar los resultados hasta conocer los resultados del escrutinio, una diferencia de 255 mil votos será imposible de remontar en el conteo oficial. La democracia ha hablado y la ciudadanía, desde toda su diversidad, debe aceptar el veredicto.
En una democracia presidencialista como la nuestra, un gobierno es tan legítimo si gana con el 90 % que si gana con el 50,0000001 %. Los resultados democráticos deben ser respetados desde todas las orillas, incluso si al gobierno no le gusta la derrota de su candidato. Y ahora que el presidente Petro ha decidido no reconocer el resultado y ha pedido a todos los abogados de su partido ir hasta el escrutinio, debemos decirle que bien puede emprender hacia lo imposible. ¡Buena suerte buscando 250 mil votos nuevos en un escrutinio, presidente Petro! La ciudadanía colombiana ya escogió su futuro, y así sea corta la diferencia, tarde o temprano tendrá que reconocer esta decisión.
A Petro hay que decirle que este es el resultado de su retórica divisiva. Así le responde una mayoría suficiente de los colombianos a estos cuatro años de llamados a ‘desenvainar espadas’ contra el Congreso, a imponer las banderas del M19 y de la ‘guerra a muerte’ como símbolos nacionales, a su destrucción deliberada del sistema de salud, a su maltrato a la prensa, a su forma de llamar fascistas a todos sus críticos, a su convocatoria de una constituyente para cambiar las reglas de juego a su antojo, a su uso del aparato estatal para hacerle campaña a su candidato y a su apoyo a quienes protagonizaron graves escándalos de corrupción.
Y así mismo, hay que decirle al presidente que hoy entrega un país más dividido del que recibió hace 4 años. Ese es el resultado de su narrativa y su discurso divisivo. El objetivo durante esta nueva era que comienza debe ser reconciliarlo, y el presidente electo y el saliente tienen una especial responsabilidad para lograrlo. Este domingo, una mayoría suficiente de Colombia mandó un mensaje de rechazo al liderazgo de este gobierno y a su proyecto, y exige un mínimo democrático de su parte: que reconozca el resultado con altura y permita una transición pacífica y con garantías para todos los sectores.
Hace cuatro años el país vio que a Petro y a su partido sí les gusta el sistema electoral cuando gana. Desde las reglas de juego de la democracia, el presidente saliente ha ganado elecciones para la Alcaldía de Bogotá, la Presidencia de la República y ha sido elegido al Congreso por más de veinte años. Ahora es momento de que reconozca la derrota de su movimiento con la misma altura que hace cuatro años mostró el presidente Duque, y que hace ocho años expresó Santos.
La democracia debe ser respetada cuando se gana y cuando se pierde. Intimidar con paros y protestas, y con desconocer el resultado de la votación ciudadana como lo hizo Petro en primera vuelta, no es propio de demócratas. El país exige que el presidente ofrezca las garantías y el compromiso que su cargo obliga, gane quien gane. A su vez, el presidente electo debe entender que otra mitad de Colombia, casi idéntica a la que lo ha escogido para el cargo, no votó por su proyecto y en muchos casos siente miedo por el futuro.
Si el presidente electo De la Espriella desea dar un paso histórico hacia la reconciliación del país que ahora gobernará, debe empezar por respetar y representar la dignidad de esa mitad de la nación que votó en su contra. Y ofrecerle garantías de que sus derechos en todo momento serán respetados.

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.
6024455000





