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¿Cómo se siente estar al lado tuyo?
El exceso de accesibilidad, inmediatez e híperconectividad están causando un desmesurado nivel de comunicación constante
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12 de ago de 2026, 01:01 p. m.
Actualizado el 12 de ago de 2026, 01:02 p. m.
¿Qué me hace quien soy? ¿Qué me trae a estar hoy donde estoy? ¿Cuál es mi don? ¿Cuál es mi misión de vida? Estas, y muchas más, son las preguntas que abrieron una conferencia inspiradora en la que estuve recientemente, guiada por la coach y consultora Mecca i. Johnson. Me adelanto a decir que no tengo absoluta certeza sobre las respuestas a todas esas preguntas todavía, pero lo que sí sé es que como seres humanos tenemos la responsabilidad con nosotros mismos, y el regalo que tenemos de estar vivos, de hacernos estas preguntas y tomárnoslas en serio.
Entonces, para poder hacer esto, pienso que vale la pena pausar, enfocarnos en el momento presente y mirar hacia adentro. Desde que somos pequeños nos preguntan “¿qué quieres hacer cuando crezcas?”, por lo cual pasamos una gran parte de nuestras vidas enfocados en un qué gigante, el cual no tiene sentido sin un cómo y sin un quién.
Entonces, quiero re-plantear esa pregunta para que mirando hacia atrás a ese niño/a que llevamos dentro, pensemos en lo siguiente… ¿Cómo quieres ser cuando crezcas? ¿Cómo te quieres sentir con tu vida? ¿Cómo esperas que los que te rodean se sientan en tu presencia?¿Cómo aspiras usar tu don para bien? ¿A quién quieres a tu lado en las buenas y en las malas? ¿Con quién quieres celebrar cuando logres ese gigantesco qué?
Pienso que como personas viviendo en una era profundamente digital estamos progresivamente perdiendo el foco en los valores naturales del ser humano, la conexión, la presencia, la humildad, y sobre todo en la gratitud. Pues el exceso de accesibilidad, inmediatez e hiperconectividad están causando un desmesurado nivel de comunicación constante, alejándonos de la verdadera prioridad que vive orgánicamente dentro de nosotros: la necesidad de conectar con el otro.
En esta conferencia, Mecca nos mostró unas cifras sobre el tiempo libre y cómo lo pasaban las personas hace 30 años y la progresión que esos porcentajes ha tenido en el tiempo hasta hoy. Nos explicaba que alrededor del 67 % de nuestro tiempo libre ahora lo pasamos en línea, porcentaje que antes se veía repartido entre tiempo en familia, amigos y haciendo labores del hogar. Colombia ocupa el octavo lugar en el mundo de consumo de redes y tiempo de uso de pantallas, con un promedio de 50 horas semanales en línea, es decir alrededor de 7 horas diarias viendo una pantalla.
Si no lo pueden creer solo miren a sus alrededores cuando van caminando por la calle, cuando se asoman a una portería, cuando paran en un semáforo, cuando están en una sala de espera. ¿Qué tenemos todos en la mano? Un celular.
Mi punto con todo esto no es menospreciar nuestro tiempo en línea ni el uso de la tecnología, que claramente agrega mucho valor a nuestras vidas y profesiones. Sin embargo, ¿cómo está esto afectando nuestras relaciones, nuestra actitud, y nuestras decisiones?
Para mí, esta conferencia y todas estas preguntas me han llevado a reflexionar mucho, no tanto sobre qué tanto tiempo paso usando la tecnología, sino más bien en qué paso ese tiempo: qué estoy viendo, escuchando, qué pensamientos y sentimientos surgen a partir de ese contenido que consumo. Y seguidamente, qué tanto tiempo de calidad pasó conmigo misma, con mis papás, con mis hermanos, con mis amistades, con mi pareja, y cómo se ven estas dos caras de la moneda en una balanza. ¿Hay balance en mi vida social y personal vs. mi tiempo en pantallas?
A lo que sea que le damos nuestra atención tiene poder sobre lo que habita en nuestros corazones y cómo nos sentimos con nosotros mismos y nuestra vida. Y cómo efecto dominó, todo eso se refleja en nuestra actitud y cómo nos paramos de la cama para vivir cada día.
Entonces los invito a que cuidemos lo que consumimos, cuidemos nuestra atención y energía, practiquemos constantemente la gratitud y encontremos más momentos para estar con quienes nos llenan de vida y nos recuerdan quienes somos. Finalmente, para complementar las preguntas iniciales, les pregunto tal como Mecca me preguntó a mi, ¿Qué llevas contigo a los lugares donde entras?
¿Cómo se siente estar al lado tuyo?






