La dificultad para identificar al sociópata

Escuchar este artículo

La dificultad para identificar al sociópata

Julio 25, 2020 - 11:00 p. m. Por: Carlos E. Climent

Mario tiene 12 años y vive con su madre en compañía de sus dos hermanitos de 7 y 3 años. Sus padres están separados desde hace un año. Quien consulta es el padre porque necesita ayuda para manejar una situación muy destructiva que están viviendo sus hijos. Que están obligados a vivir con una madre castigadora e irracional dispuesta a hacerles la vida imposible.

Ella reprende sin razón a sus hijos y mantiene con ellos desde hace un tiempo una pobre relación. A su ex esposo no le ha podido perdonar que la hubiera dejado de amar y que se hubiera ido de la casa, ello a pesar de que la vida matrimonial se había convertido en una pesadilla.

A las empleadas del servicio doméstico les da un trato insultante, despótico y cruel, razón por la cual no le duran más de tres meses en promedio.

Los niños aman a su padre y son claros al respecto del deseo de irse a vivir con él. Hablan con gran claridad sobre los malos tratos de su madre e incluso, muestran moretones y aruñazos que su madre en momentos de ira les había provocado.

Frente a una situación cada vez más amenazante para la integridad de sus hijos el padre decide acudir a la justicia para pedir la custodia de sus hijos por el maltrato materno. Pero se encontró con varias sorpresas:

1. Ella, gracias a su enorme energía, su capacidad de convicción, su habilidad para manipular y su capacidad de intimidación, se había adelantado y había interpuesto media docena de demandas contra él, todas amañadas. Una por las cuotas alimentarias, otras porque no cumplía con estrictez los horarios de visita asignadas por Bienestar Familiar y otras más porque ella consideraba que él no educaba a sus hijos con la estrictez que ella consideraba necesaria. En últimas buscaba que sus hijos no tuvieran contacto con él.

2. En cuestión de pocos meses, el expediente había crecido al punto que requería muchas horas el poderlo descifrar. Esta mujer tenía empapelado a su exesposo en varias comisarías de familia, juzgados y fiscalías y él se mantenía ocupado las 24 horas del día tratando de proteger a sus hijos y de atenuar la avalancha de ataques en su contra.

3. La sorpresa que todavía le quedaba por descubrir era que si bien había organizado, invirtiendo mucho tiempo y recursos económicos, una defensa razonable de su caso frente a las autoridades de familia, el caso no había progresado en favor de los niños porque su exesposa había logrado que no se emitiera un juicio negativo sobre sus conductas con los niños.

Todo porque había convencido a mucha gente de su inocencia gracias a sus manipulaciones, sus dotes histriónicas y su enorme capacidad de disimulo. Además, había intimidado a todos los que hubieran podido decir algo negativo sobre ella. Obviamente su condición de supuesta víctima, mujer y madre la protegían, pero, sobre todo, era su sociopatía la que le daba más ventajas. Y ante esas circunstancias, ni las denuncias de su hijo Mario que relataban de manera dramática las manipulaciones de su madre, tuvieron mucho efecto.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS