La depresión repite

Enero 30, 2021 - 11:00 p. m. 2021-01-30 Por: Carlos E. Climent

La persona que ha tenido una depresión jamás se olvida. Se vuelve una experta para diagnosticar la depresión en los demás, pero con mucha frecuencia no se da cuenta cuando le está empezando un nuevo cuadro depresivo.

La reaparición de los síntomas los explica por razones físicas, sociales, personales, emocionales o de cualquier otra naturaleza. Lo último que consideraría es que sus síntomas puedan deberse a una nueva depresión. En consecuencia cuando alguien le plantea la posibilidad de ese diagnóstico lo recibe con sorpresa, escepticismo y no pocas veces, con rabia.

Marlene es una exitosa ejecutiva de 55 años, que lleva seis meses con insomnio, sin ganas para hacer nada, irritable, cansada sin razón y con una sensación inexplicable de pesimismo. Diez años atrás había tenido una depresión severa con idénticas características a las actuales y había mejorado completamente después de un tratamiento relativamente corto. Una vez aliviada de sus síntomas no regresó a los controles médicos.

Ni ella, ni sus parientes más cercanos, ni el médico general que la atendió en esta oportunidad, sospecharon que se trataba de un nuevo episodio del mismo trastorno depresivo de años atrás. Y no hicieron nada al respecto.

Marlene no realizó la habitual procesión por los consultorios de diversos especialistas, algo que suele ser la rutina de los pacientes deprimidos a quienes no se les ha hecho el diagnóstico. Pero el diagnóstico preciso se demoró porque el ginecólogo explicó sus síntomas como parte de una menopausia precoz y se limitó a formularle hormonas y vitaminas. Si bien las oleadas de calor que la incomodaban mejoraron un poco, su cansancio y su pesimismo siguieron igual.

Cuando estaba pensando en retirarse de la empresa donde se desempeñaba bien a pesar de los síntomas tan agobiantes, un pariente preocupado le sugirió una consulta al psiquiatra. Sobra decir que el diagnóstico de la depresión era obvio y que después de un tratamiento relativamente corto los síntomas desaparecieron.

Este caso sirve para resaltar varios aspectos:

*La incapacidad de Marlene para asociar los síntomas actuales con aquellos que tanto la habían incapacitado unos años antes.

*Su resistencia para aceptar un nuevo episodio depresivo: “No puedo creer que esté otra vez deprimida”.

*La inutilidad de las instrucciones recibidas, durante el primer episodio depresivo, para que estuviera atenta a la reaparición de los síntomas (Algo que hubiera permitido realizar una intervención más temprana).

*La falta de reconocimiento de la mejoría tan rápida y completa de la depresión anterior gracias al tratamiento recibido.

*La necesidad de estar atentos a los síntomas depresivos para actuar con presteza y evitar sufrimientos innecesarios. Con mayor razón si existe una historia previa de depresión.

En resumen, la naturaleza repetitiva de la depresión es una realidad que requiere una asistencia profesional continuada para reducir el riesgo de una recaída. Además, es indispensable recordar que los síntomas de la enfermedad no se desvanecen mágicamente por el solo hecho de ignorarlos.

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