Columnista

Cali, en la mitad del camino

A esta altura no basta prometer ni explicar herencias. Se exige claridad sobre lo que se hará distinto y no es admisible improvisar en seguridad, movilidad y orden urbano...

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Álvaro Benedetti
Álvaro Benedetti | Foto: El País

2 de feb de 2026, 12:37 a. m.

Actualizado el 2 de feb de 2026, 12:37 a. m.

La ciudad llega al meridiano de su actual Administración con cifras que permiten cierto alivio, señales de recuperación económica, mejoras en algunos indicadores de empleo y una narrativa institucional que insiste en que volvió a moverse. No ha sido menor el esfuerzo por disipar la sombra de los excesos y desórdenes heredados del gobierno de Ospina, ni fácil sostener un diálogo con Bogotá, prácticamente clausurado por la falta de coordinación y una relación errática desde el nivel central.

Ese balance encuentra respaldo en los reportes oficiales al cierre de 2025, cuando la ejecución presupuestal alcanzó el 83,37 %, un nivel que no veía desde hace más de una década, con la expectativa adicional de que el empréstito aprobado se ejecute con el rigor anunciado.

A ese panorama se suma un entorno económico que, en el corto plazo, admite un optimismo prudente, apoyado en la gestión local y en los efectos inducidos por la COP16, que devolvió visibilidad internacional y activó turismo, comercio y hotelería, con impacto en la actividad y el empleo. No todo es atribuible a ello. También inciden factores nacionales como la reactivación del consumo, cierta estabilidad macroeconómica y, lo inocultable, torrentes de dineros ilícitos que lubrican la economía urbana.

El problema de las cifras, incluso cuando acompañan el momento, es que rara vez alcanzan para explicar la realidad o para orientar lo que sigue. Como se ha insistido desde esta columna, ni el Distrito ni la región carecen de diagnósticos o planes; abundan documentos, estrategias y visiones de largo aliento, y hoy el territorio se comprende con mayor profundidad que hace una década, gracias a mejores sistemas de información. El punto crítico es cuánto de todo lo que se mide termina pesando de verdad en las decisiones.

Cali no es ajena a esa brecha entre medir y gobernar, que se repite, con matices, en muchas ciudades de América Latina que han invertido en datos y planificación, pero tropiezan al decidir. En ese espejo regional, los indicadores ceden ante urgencias políticas y recuerdan que los números solo sirven si corrigen rumbos y redefinen prioridades, no si administran la inercia.

En el ecuador de la alcaldía de Eder se agota el beneficio de la duda y se impone el examen riguroso. Ya no observa solo la oposición, sino también técnicos, actores sociales, financiadores y la propia burocracia. A esta altura no basta prometer ni explicar herencias. Se exige claridad sobre lo que se hará distinto y no es admisible improvisar en seguridad, movilidad y orden urbano, hoy las principales inquietudes de los caleños, tanto por sus efectos cotidianos como por la percepción de desorden.

Más inquietante aún resulta constatar que, pese al discurso de cambio, se sigan arrastrando prácticas clientelistas que vacían de contenido cualquier avance. Por eso preocupa que se presione a funcionarios a respaldar candidaturas al Congreso y a comprometer cuotas de votación impulsadas por pequeños cacicazgos como condición tácita para sostener contratos. Amarga ironía: todo un ‘exceso de trámites’.

Pero bueno, siempre habrá margen para hacerlo mejor si se apostase por fortalecer la capacidad técnica y usar con mayor criterio la información disponible, involucrando a quienes saben y no solo a las lealtades personales ni a las cuotas. Menos política, filigrana y buen pulso son los desafíos de la segunda mitad del Gobierno; ahí se define su legado y el rumbo que tome la Sultana.

***

Claridades: Y el Valle del Cauca, con su enorme potencial, merece capítulo aparte: lo corrido del tercer periodo dilianista ratifica el letargo de una gestión predecible, más dedicada a sostener su entramado y a jugar a la veleta que a ofrecer dirección, reformas o una ambición territorial real.

*Consultor internacional

Consultor internacional, estructurador de proyectos y líder de la firma BAC Consulting. Analista político, profesor universitario.

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